Ezequiel 31:14
«Para que ninguno de todos los árboles junto a las aguas se eleve en su altura, ni levante su copa entre las ramas espesas, ni ninguno de los que beben agua permanezca en su altura; porque todos están entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
11 «por eso lo entregué en manos del poderoso de las naciones, que sin duda lo tratará; lo expulsé por su maldad.»
12 «Y extranjeros, los más terribles de las naciones, lo cortaron y lo dejaron; sus ramas cayeron sobre los montes y en todos los valles, y sus ramas fueron quebradas junto a todos los ríos de la tierra; y todos los pueblos de la tierra se apartaron de su sombra y lo abandonaron.»
13 «Sobre su ruina se posarán todas las aves del cielo, y todas las bestias del campo estarán sobre sus ramas.»
14 «Para que ninguno de todos los árboles junto a las aguas se eleve en su altura, ni levante su copa entre las ramas espesas, ni ninguno de los que beben agua permanezca en su altura; porque todos están entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.»
15 «Así dice el Señor Dios: El día que descendió al sepulcro hice duelo; cubrí el abismo por él, detuve sus ríos, y las grandes aguas se detuvieron; hice que el Líbano se lamentara por él, y todos los árboles del campo se marchitaron por él.»
16 «Hice temblar a las naciones al sonido de su caída, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa; y todos los árboles de Edén, lo mejor y lo escogido del Líbano, todos los que beben agua, se consolaron en las profundidades de la tierra.»
17 «También ellos descendieron con él al Seol, a los muertos a espada; y los que fueron su brazo, los que habitaban bajo su sombra en medio de las naciones.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje señalado, que forma parte de un discurso más amplio en Ezequiel 31:10-18, utiliza la imagen de los árboles junto al agua para ilustrar la caída de grandes poderes arrogantes. El versículo 14 advierte que ninguno de estos árboles, aunque crezcan altos y fuertes, podrá sostenerse en su altura ni mantener su dominio, porque todos están destinados a morir y descender al sepulcro. La metáfora apunta a que la soberbia y la confianza excesiva en el poder terrenal llevan inevitablemente a la ruina y al olvido.
Contexto literario
Dentro del texto, se presenta una comparación entre el rey de Egipto y el rey de Asiria, ambos representados como árboles imponentes que alcanzaron gran altura y poder. Sin embargo, su orgullo les conduce a una caída trágica, ordenada por Dios, quien permite que naciones poderosas los destruyan. Este relato se inserta en un marco histórico de juicio divino contra gobiernos opresores y altivos, que abusaron de su poder y despreciaron a Dios y a su pueblo.
Desarrollo del pasaje
El versículo 14 advierte que ninguno de los árboles junto a las aguas (los reyes o naciones poderosas asentadas en prosperidad) podrá mantenerse erguido ni sobresalir entre otros; esto porque todos están destinados a la muerte y al sepulcro común con los hombres, sin distinción. La imagen muestra que no importa la grandeza visible ni las apariencias, pues la justicia divina igualará y derribará a los orgullosos. El orgullo imperioso de estos líderes es la causa raíz de su caída, y este texto es usado para alertar a otros que se sientan seguros en su poder para que mantengan la humildad, pues la misma suerte les aguarda si siguen arrogándose autoridad absoluta.
Nota de lectura
Esta metáfora ilustra la realidad histórica y espiritual de las naciones orgullosas como Egipto y Asiria que alcanzaron gran opulencia y dominio pero fueron derribadas por causas divinas en castigo por su soberbia y maldad. La enseñanza profunda es que ningún poder humano, por grande que sea, puede escapar a la justicia de Dios y a la fragilidad de la condición mortal. El texto llama a la humildad y al reconocimiento de esta verdad para evitar seguir el camino del orgullo que conduce a la ruina.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 31:10-18. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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