Ezequiel 28:13
En Edén, el jardín de Dios, estuviste; toda piedra preciosa era tu vestidura: el sardio, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la esmeralda y el carbunclo, y oro. La obra de tus panderos y de tus flautas fue preparada en ti el día que fuiste creado.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
10 Morirás de muerte de incircuncisos por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice el Señor Dios.»
11 Vino a mí de nuevo la palabra del Señor, diciendo:
12 «Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el rey de Tiro, y dile: Así dice el Señor Dios: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.
13 En Edén, el jardín de Dios, estuviste; toda piedra preciosa era tu vestidura: el sardio, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la esmeralda y el carbunclo, y oro. La obra de tus panderos y de tus flautas fue preparada en ti el día que fuiste creado.
14 Tú, querubín ungido que cubre, yo te puse así; estabas en el monte santo de Dios, caminabas en medio de las piedras de fuego.
15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló maldad en ti.
16 A causa de la multitud de tus contrataciones, tu interior se llenó de violencia y pecaste; por eso te expulsé como profano del monte de Dios, y te destruí, oh querubín protector, de en medio de las piedras de fuego.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 28:13 describe la gloria y esplendor con que fue vestido, simbólicamente, el rey de Tiro, comparándolo con un ser que habitaba en Edén, rodeado de piedras preciosas como sardio, topacio y diamante, y acompañado de música elaborada para su gloria. Esta imagen resalta la grandeza y perfección externa que el rey poseía al inicio de su reinado.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un discurso lamentativo sobre la ruina del rey de Tiro, que sigue a la profecía de su caída (Ezequiel 28:11-19). Se dirige a un monarca, identificado históricamente como Ethbaal, rey en la época de la destrucción de Tiro. Se reconoce tanto la admiración por su sabiduría y poder como la advertencia por su caída debido a la iniquidad y el orgullo, lo que acabó con su esplendor.
Desarrollo del pasaje
El texto usa un simbolismo cargado para ilustrar cómo el rey fue inicialmente perfecto y excelso, adornado con todas las piedras preciosas y riquezas asociadas a la realeza y la magnificencia. La referencia a Edén y el “día que fuiste creado” evocan la perfección original similar a la de Adán antes de su caída. Sin embargo, la imagen de esplendor también sirve para mostrar la base de su orgullo y vanidad, la causa principal de su destrucción. La música y objetos preciosos destacan no sólo la opulencia sino también la autoindulgencia y la excesiva admiración de sí mismo. Estos elementos contrastan con el destino trágico que se anuncia posteriormente para el rey y su reino.
Nota de lectura
Aunque el pasaje se refiere directamente al rey humano de Tiro y su ambición, la figura que presenta sugiere una posible alusión literaria a entidades celestiales o la caída de Adán, pero la interpretación central se mantiene en la realidad histórica y moral del monarca y su gobernanza. Además, la enumeración detallada de las piedras preciosas tiene relación con elementos litúrgicos del sacerdocio hebreo, reforzando la idea de gloria y autoridad imperfectas y pasajeras.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 28:11-19. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.