Ezequiel 28:1
La palabra del Señor vino de nuevo a mí, diciendo:
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Leer este capítulo →La palabra del Señor vino de nuevo a mí, diciendo:
Ver ficha y comentario →«Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así dice el Señor Dios: Por cuanto tu corazón se ha enaltecido, y has dicho: “Yo soy un dios, me siento en el trono de Dios, en medio de los mares”; pero eres hombre y no Dios, aunque hayas puesto tu corazón como el corazón de Dios.
Ver ficha y comentario →He aquí, eres más sabio que Daniel; ningún secreto se te oculta.
Ver ficha y comentario →Con tu sabiduría y tu inteligencia has adquirido riquezas, y has acumulado oro y plata en tus tesoros.
Ver ficha y comentario →Con tu gran sabiduría y tu comercio has multiplicado tus riquezas, y tu corazón se ha enaltecido a causa de ellas.
Ver ficha y comentario →Por tanto, así dice el Señor Dios: Por cuanto pusiste tu corazón como el corazón de Dios,
Ver ficha y comentario →he aquí, por eso traeré contra ti extranjeros, los más terribles de las naciones; desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría y profanarán tu esplendor.
Ver ficha y comentario →Te harán descender a la fosa, y morirás la muerte de los muertos en medio de los mares.
Ver ficha y comentario →¿Dirás aún delante del que te mate: “Yo soy Dios”? Pero tú serás hombre y no Dios, en manos del que te mate.
Ver ficha y comentario →Morirás de muerte de incircuncisos por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice el Señor Dios.»
Ver ficha y comentario →Vino a mí de nuevo la palabra del Señor, diciendo:
Ver ficha y comentario →«Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el rey de Tiro, y dile: Así dice el Señor Dios: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.
Ver ficha y comentario →En Edén, el jardín de Dios, estuviste; toda piedra preciosa era tu vestidura: el sardio, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la esmeralda y el carbunclo, y oro. La obra de tus panderos y de tus flautas fue preparada en ti el día que fuiste creado.
Ver ficha y comentario →Tú, querubín ungido que cubre, yo te puse así; estabas en el monte santo de Dios, caminabas en medio de las piedras de fuego.
Ver ficha y comentario →Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló maldad en ti.
Ver ficha y comentario →A causa de la multitud de tus contrataciones, tu interior se llenó de violencia y pecaste; por eso te expulsé como profano del monte de Dios, y te destruí, oh querubín protector, de en medio de las piedras de fuego.
Ver ficha y comentario →Tu corazón se enalteció por tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra y te pondré delante de los reyes para que te contemplen.
Ver ficha y comentario →Por la multitud de tus iniquidades y la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios; por eso haré salir fuego de en medio de ti que te devorará, y te reduciré a cenizas sobre la tierra, a la vista de todos los que te miran.
Ver ficha y comentario →Todos los que te conocen entre los pueblos se asombrarán de ti; serás motivo de espanto y dejarás de existir para siempre.»
Ver ficha y comentario →De nuevo vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
Ver ficha y comentario →«Hijo de hombre, dirige tu rostro contra Sidón y profetiza contra ella.
Ver ficha y comentario →Di: Así dice el Señor Dios: He aquí, yo estoy contra ti, oh Sidón; seré glorificado en medio de ti. Y sabrán que yo soy el Señor, cuando ejecute juicios en ella y sea santificado en ella.
Ver ficha y comentario →Enviaré peste sobre ella y sangre en sus calles; caerán los heridos en medio de ella por la espada que viene contra ella por todos lados; y sabrán que yo soy el Señor.
Ver ficha y comentario →Nunca más habrá para la casa de Israel zarza que le cause dolor ni espina que le cause daño, de todos los que los rodean y desprecian; y sabrán que yo soy el Señor Dios.»
Ver ficha y comentario →Así dice el Señor Dios: Cuando reúna a la casa de Israel de entre los pueblos donde están dispersos, y sea santificado en ellos ante los ojos de las naciones, entonces habitarán en su tierra, la que di a mi siervo Jacob.
Ver ficha y comentario →Y vivirán seguros en ella, edificarán casas y plantarán viñas; sí, habitarán confiados, cuando haya ejecutado juicios sobre todos los que los desprecian alrededor de ellos; y sabrán que yo soy el Señor su Dios.
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