Ezequiel 21:30
¿Haré que vuelva a su vaina? Te juzgaré en el lugar donde fuiste creado, en la tierra de tu nacimiento.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
27 Derribaré, derribaré, derribaré todo; y no quedará nada, hasta que venga aquel a quien pertenece el derecho, y yo se lo daré.
28 Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Dios acerca de los amonitas y de su afrenta: «La espada, la espada está desenvainada; está pulida para la matanza, para devorar a causa del resplandor».
29 Mientras ven vanidad para ti, mientras adivinan mentira para ti, para ponerte sobre los cuellos de los malvados que han caído, cuyo día ha llegado, cuando su iniquidad ha alcanzado su fin.
30 ¿Haré que vuelva a su vaina? Te juzgaré en el lugar donde fuiste creado, en la tierra de tu nacimiento.
31 Derramaré sobre ti mi indignación, soplaré contra ti en el fuego de mi ira, y te entregaré en manos de hombres brutales, expertos en destruir.
32 Serás combustible para el fuego; tu sangre quedará en medio de la tierra; no serás más recordado, porque yo, el Señor, he hablado.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Ezequiel 21:28-32 describe la predicción de la destrucción de los amonitas tras su arrogancia y desprecio hacia el pueblo de Israel en su momento de aflicción. En particular, el versículo 21:30 resalta que la espada que desciende sobre ellos no regresará a su vaina hasta completar la ejecución del juicio divino. Esto enfatiza la inevitabilidad y la exhaustividad del castigo que recibirán, como consecuencia directa de sus acciones y actitud hacia Israel.
Contexto literario
En un contexto histórico en el que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había desviado temporalmente su campaña militar hacia Jerusalén, los amonitas aprovecharon para mostrarse insolentes y celebrar el mal de Israel. Sin embargo, el profeta Ezequiel advierte que esta aparente pausa no implica olvido ni perdón, y que la condena para Amón está próxima, debido a su orgullo y a su participación en el sufrimiento del pueblo de Dios.
Desarrollo del pasaje
El texto revela que los amonitas fueron advertidos debido a varias razones: confiaron en falsos profetas que les aseguraban protección perpetua, se burlaron del pueblo de Israel en sus momentos críticos y se mostraron violentos e inhumanos ante la calamidad sufrida por sus vecinos. Estas acciones agravaron su culpa y aseguraron su condena. La espada metafórica que será desenvainada representa la justicia implacable de Dios, que no volverá a ocultarse hasta haber cumplido con su propósito. Además, el juicio tendrá lugar en su propia tierra, el lugar donde fueron formados como pueblo, indicando que ni siquiera en su lugar de origen estarán a salvo de la devastación. Finalmente, el castigo será completo y definitivo, borrando su nombre y presencia.
Nota de lectura
Este pasaje insiste en la justicia divina frente a aquellos que, en la prosperidad, menosprecian y atacan al pueblo de Dios, recordando que la demora en el castigo no implica olvido ni impunidad. La idea de que la espada no volverá a su funda hasta completar su misión subraya la certeza y severidad del juicio divino, y la frase sobre juzgarlos en la tierra de su nacimiento enfatiza que el castigo puede alcanzarlos incluso en su lugar más seguro.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 21:28-32. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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