Jeremías 8:14
¿Por qué permanecemos sentados? Reúnanse y entremos en las ciudades fortificadas, y allí callemos; porque el Señor nuestro Dios nos ha hecho callar y nos ha dado agua amarga para beber, porque pecamos contra el Señor.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
11 Y curan la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: «Paz, paz», cuando no hay paz.
12 ¿Se avergonzaron cuando cometieron abominación? No, en absoluto se avergonzaron, ni siquiera supieron sonrojarse; por eso caerán entre los que caen; en el tiempo de su castigo serán derribados, dice el Señor.
13 Sin duda los consumiré, dice el Señor; no habrá uvas en la vid, ni higos en la higuera, la hoja se marchitará; y lo que les he dado les será quitado.
14 ¿Por qué permanecemos sentados? Reúnanse y entremos en las ciudades fortificadas, y allí callemos; porque el Señor nuestro Dios nos ha hecho callar y nos ha dado agua amarga para beber, porque pecamos contra el Señor.
15 Esperábamos paz, pero no llegó bien alguno; tiempo de sanidad, y he aquí, turbación.
16 Desde Dan se oyó el resoplar de sus caballos; toda la tierra tembló al sonido del relinchar de sus poderosos; porque vinieron y devoraron la tierra y cuanto hay en ella, la ciudad y a los que habitan en ella.
17 Porque he aquí, enviaré contra ustedes serpientes, víboras venenosas que no se pueden encantar, y los morderán, dice el Señor.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 8:14 expresa la desesperanza y el desánimo del pueblo ante la inminente destrucción provocada por sus propios pecados contra Dios. Sienten el peso de la sanción divina, representada como un 'agua amarga para beber', señal de la amargura y la incapacidad para revertir su situación. Temerosos, se reúnen y buscan refugio en ciudades fortificadas, optando por el silencio resignado, conscientes de que su sufrimiento es consecuencia directa de haber quebrantado la alianza con Dios.
Contexto literario
Dentro del capítulo 8 de Jeremías (versículos 13-22) se desarrolla la advertencia de Dios frente a un pueblo rebelde y obstinado. A pesar de la paciencia divina, el pueblo persiste en el pecado y provoca su propia ruina. Dios anuncia una destrucción segura y completa, privándolos de sus frutos y de toda alegría, mientras castigos severos —simbolizados por serpientes y enemigos— los aquejan. Frente a la calamidad que se extiende como un enemigo implacable, el pueblo se sume en la desesperación al reconocer que ni sus promesas, ni su rey, ni su templo les brindan protección real por haberle fallado a Dios.
Desarrollo del pasaje
En el versículo Jeremías 8:14, se evidencia el estado de ánimo del pueblo atrapado entre la amenaza y la consecuencia del juicio divino. La invitación a entrar en las ciudades fortificadas es una respuesta natural de buscar seguridad ante el peligro externo, pero también refleja la resignación interior: 'callemos', pues no hay fuerza ni ánimo para resistir o argumentar contra su destino. Este silencio es señal de derrota moral y espiritual. Reconocen que Dios les ha hecho callar y que les ha dado una amargura inevitable, 'agua amarga para beber', como castigo que les empuja al silencio y la reflexión forzada. La causa última es su pecado contra el Señor, un acto de rebelión que ha erosionado su defensa y esperanza. La imagen muestra cómo el arrepentimiento llega cuando ya la calamidad es manifiesta, y el reconocimiento del castigo es mezcla de dolor, aceptación y desánimo.
Nota de lectura
Este pasaje muestra la inevitable consecuencia del alejamiento de Dios: la pérdida de protección y bienestar que antes parecían garantizados. La respuesta del pueblo es emblemática de la condición humana frente a la justicia divina: antes indiferentes, ahora temerosos y desalentados. Su silencio ante Dios no es señal de sumisión sana, sino de una amargura que paraliza la acción y el diálogo. Jeremías, aunque profetiza con tristeza, llama indirectamente al pueblo a reconocer sus faltas para que pueda haber reparación. Sin embargo, la crisis está en la falta de disposición para el cambio y la aceptación plena del proceder divino.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 8:13-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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