Estudio / Génesis 16 / Versículo 3

Génesis 16:3

Así que Sarai, esposa de Abram, tomó a Agar, su sierva egipcia, y se la dio por mujer a su esposo Abram, después de haber habitado diez años en la tierra de Canaán.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 Sarai, esposa de Abram, no le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada Agar.

2 Entonces Sarai dijo a Abram: «Mira, el Señor me ha impedido tener hijos. Te ruego que te acerques a mi sierva; quizá por medio de ella yo tenga descendencia». Abram escuchó la voz de Sarai.

3 Así que Sarai, esposa de Abram, tomó a Agar, su sierva egipcia, y se la dio por mujer a su esposo Abram, después de haber habitado diez años en la tierra de Canaán.

4 Él se unió a Agar, y ella concibió. Pero cuando vio que había concebido, su señora fue menospreciada ante sus ojos.

5 Entonces Sarai dijo a Abram: «Que mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse a mi sierva en tus brazos, pero al ver que ha concebido, me menosprecia. Que el Señor juzgue entre tú y yo».

6 Abram respondió a Sarai: «Mira, tu sierva está en tus manos; haz con ella lo que te parezca». Y Sarai la trató con dureza, por lo que ella huyó de su presencia.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Génesis 16:3 se relata que Sarai, esposa de Abram, entregó a su sierva Agar para que fuera esposa de Abram, después de diez años de vivir en Canaán. Este acto representa un matrimonio secundario motivado por la infertilidad de Sarai, quien buscaba asegurar un descendiente para Abram. La iniciativa partió de Sarai, mostrando una intervención humana fuera del orden divino establecido originalmente para el matrimonio, que según la perspectiva cristiana, debe ser la unión exclusiva entre un hombre y una mujer.

Contexto literario

El pasaje se sitúa en el período posterior a que Abram y Sarai hubieran vivido diez años en la tierra prometida sin tener hijos. Sarai, estéril, propone que Abram tenga un hijo con Agar, su sierva egipcia, con la esperanza de construir su familia. Sin embargo, esta acción surge de una situación irregular, pues implica tomar medidas humanas antes de la manifestación del tiempo y la voluntad divina en relación a la promesa de descendencia.

Desarrollo del pasaje

Históricamente, este episodio evidencia una búsqueda desesperada y una manera humana de controlar una promesa divina que aún no se había cumplido. Sarai reconoce la esterilidad que Dios le ha impuesto, indicando un reconocimiento inicial de la providencia, pero su decisión se basa más en una voluntad propia que en esperar pacientemente la intervención divina. Abram accede a esta propuesta, probablemente movido por el deseo ferviente de asegurar un heredero conforme a la promesa, aunque sin la confirmación ni orientación de Dios para tal acción. Este comportamiento revela una falta de confianza plena en el tiempo y planes divinos y se interpreta como un ejemplo de cómo las buenas intenciones pueden desviarse por la impaciencia y la falta de dependencia en Dios.

Nota de lectura

Se subraya que la decisión de Sarai fue un camino complejo y tentador que involucró a los más cercanos, lo cual presenta una estrategia del adversario para tentarnos a través de quienes menos se esperan. Además, pone en relieve la importancia de distinguir entre lo que nos proponen quienes nos quieren y el cumplimiento de la voluntad divina que protege nuestra integridad y bienestar.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 16:1-3. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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