Éxodo 4:23
«Y te digo: Deja ir a mi hijo para que me sirva. Pero si te niegas a dejarlo ir, mira, yo mataré a tu hijo, tu primogénito».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
20 Entonces Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, los montó en un asno y volvió a la tierra de Egipto. Y Moisés tomó en su mano la vara de Dios.
21 Y el Señor dijo a Moisés: «Cuando regreses a Egipto, asegúrate de hacer delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, y no dejará ir al pueblo».
22 «Y dirás a Faraón: Así dice el Señor: Israel es mi hijo, mi primogénito».
23 «Y te digo: Deja ir a mi hijo para que me sirva. Pero si te niegas a dejarlo ir, mira, yo mataré a tu hijo, tu primogénito».
24 Y aconteció que en el camino, en una posada, el Señor salió al encuentro de Moisés y quiso matarlo.
25 Entonces Séfora tomó una piedra afilada, circuncidó a su hijo y arrojó el prepucio a los pies de Moisés, diciendo: «Ciertamente eres para mí un esposo de sangre».
26 Así lo dejó ir. Y ella añadió: «Esposo de sangre eres, a causa de la circuncisión».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Éxodo 4:18-23 narra la preparación y el encargo divino que recibe Moisés para regresar a Egipto y liberar a Israel. En el versículo 23, Dios ordena a Moisés comunicar a Faraón que debe dejar ir al "hijo" de Dios, es decir, el pueblo de Israel, bajo la figura del hijo primogénito. La exigencia es clara: la liberación de Israel es imprescindible porque es considerado hijo de Dios y servidor suyo. Si Faraón se niega, Dios amenaza con la muerte del hijo primogénito de Egipto, una medida directa y severa que subraya la justicia que defenderá la honra y libertad del pueblo israelita.
Contexto literario
Antes de esta orden, Moisés obtiene permiso de su suegro para regresar a Egipto, mostrando que sus deberes familiares y sociales deben cumplirse a pesar del llamado divino. Dios continúa guiándolo y asegurándole que quienes querían hacerle daño han muerto, disipando temores secretos que pudiese tener Moisés. Se le instruye realizar milagros tanto ante los israelitas como ante Faraón y se le advierte que el corazón de éste será endurecido, anticipando resistencia y dificultades en la misión.
Desarrollo del pasaje
En el diálogo con Faraón, Moisés debe declarar en nombre de Dios la relación especial entre Dios e Israel: Israel no es un esclavo común sino un hijo amado y primogénito que debe ser respetado y liberado para servir a Dios. La amenaza de muerte al primogénito egipcio es una consecuencia directa y una justicia divina que refleja la seriedad de la desobediencia de Faraón. Este encargo prepara el camino para las futuras plagas y la liberación definitiva de Israel, mostrando cómo Dios respeta su honor y justicia ante el abuso de poder.
Nota de lectura
Este pasaje instruye que el servicio a Dios no exime a las personas de cumplir sus responsabilidades familiares y sociales; además, revela que Dios es consciente de los temores humanos y los enfrenta con seguridad. Asimismo, enseña a los ministros y creyentes que no siempre sus llamados serán exitosos, pero deben mantenerse obedientes y fieles, pues el juicio final de la obra pertenece a Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 4:18-23. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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