Génesis 27:16
y con las pieles de los cabritos cubrió sus manos y la parte lisa de su cuello.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
13 Pero su madre le respondió: «Que sobre mí caiga tu maldición, hijo mío; solo obedece mi voz y ve, tráemelos.»
14 Él fue, tomó los cabritos y se los llevó a su madre; y ella preparó un guiso sabroso, como le gustaba a su padre.
15 Luego Rebeca tomó las mejores ropas de Esaú, su hijo mayor, que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor;
16 y con las pieles de los cabritos cubrió sus manos y la parte lisa de su cuello.
17 Y puso en manos de Jacob el guiso sabroso y el pan que había preparado.
18 Jacob fue a su padre y le dijo: «Padre mío». Él respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?»
19 Jacob le dijo: «Yo soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me pediste. Levántate, por favor, siéntate y come de mi caza, para que tu alma me bendiga».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Génesis 27:16 se describe cómo Rebeca cubre las manos y el cuello de Jacob con pieles de cabrito para disfrazar las partes lisas de su cuerpo y así imitar la aspereza de Esau. Esta acción es parte de un engaño planeado para que Isaac, quien estaba casi ciego, creyera que Jacob era su hijo mayor y le diera la bendición que correspondía a Esau. La intención de Rebeca fue dirigida por una revelación divina que señalaba que el hijo menor debía prevalecer sobre el mayor, pero el método usado fue engañoso y cuestionable éticamente.
Contexto literario
El versículo pertenece a un pasaje que abarca Génesis 27:6-17, donde Rebeca prepara a Jacob para recibir la bendición de Isaac. El contexto histórico muestra que Isaac estaba dispuesto a bendecir a Esau, pero Rebeca interviene para asegurar que la profecía divina respecto a sus hijos se cumpla. Dado que Isaac conoce bien a sus hijos por el tacto y el olor, Rebeca utiliza pieles de cabrito para simular la textura del cuerpo de Esau, quien tenía las manos ásperas por ser cazador y hombre de campo.
Desarrollo del pasaje
Rebeca, percibiendo el peligro de que la bendición se otorgue a Esau, actúa con determinación para que la voluntad de Dios se realice, pero recurre a un engaño. Ella pone en las manos de Jacob pieles para que, al tocarlo, Isaac lo confunda con Esau. Además, viste a Jacob con las ropas de Esau para reforzar la ilusión. Esto resalta la dificultad de imponer engaños a Isaac debido a su discapacidad visual, lo que llevó a Rebeca a estimular su sentido del tacto y olfato. Aunque la finalidad era cumplir una intención divina, el método empleado es moralmente cuestionable y genera tensiones y dudas sobre la validez de la bendición.
Nota de lectura
Este episodio refleja cómo Dios puede trabajar a través de las imperfecciones humanas para cumplir sus propósitos, pero también pone en relieve los peligros y las consecuencias éticas del engaño. La acción de Rebeca, aunque guiada por una promesa divina, implica manipulación y falsedad. En la historia, la diferencia física entre los hermanos es vital para el engaño, mostrando que incluso las características corporales tienen un rol en el relato.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 27:6-17. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.