Ezequiel 35:3
Y dile: Así dice el Señor Dios: Mira, monte Seir, estoy contra ti; extenderé mi mano contra ti y te convertiré en una desolación total.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Además, la palabra del Señor vino a mí, diciendo:
2 «Hijo de hombre, dirige tu rostro hacia el monte Seir y profetiza contra él.
3 Y dile: Así dice el Señor Dios: Mira, monte Seir, estoy contra ti; extenderé mi mano contra ti y te convertiré en una desolación total.
4 Tus ciudades quedarán en ruinas, y tú serás desolado; y sabrás que yo soy el Señor.
5 Por cuanto tuviste odio perpetuo y entregaste a los hijos de Israel a la espada en el tiempo de su calamidad, cuando su iniquidad llegó a su fin,
6 por eso, tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Dios, te destinaré a la sangre, y la sangre te perseguirá. Ya que no odiaste la sangre, la sangre te perseguirá.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 35:3 forma parte de un mensaje profético contra el monte Seir, símbolo del pueblo de Edom, a quienes Dios declara su oposición abierta. Este pasaje revela la seguridad del juicio divino sobre Edom debido a su hostilidad persistente contra Israel. La expresión 'extenderé mi mano contra ti y te convertiré en una desolación total' destaca la firme determinación de Dios para castigar a Edom por su maldad y destrucción infligida sobre su pueblo.
Contexto literario
El capítulo 35 de Ezequiel contiene una profecía que condena específicamente a Edom, un pueblo históricamente rival y enemigo de Israel. Ya en pasajes anteriores, Edom aparece asociado con Moab en amenazas contra Israel, pero aquí se trata de una acusación individual por su enemistad y violencia contra el pueblo de Dios. Esta controversia se fundamenta en el odio ancestral y las agresiones directas que Edom mantuvo contra Israel, especialmente en momentos de crisis.
Desarrollo del pasaje
La envidia y el odio heredados de los antepasados, representados en la rivalidad entre Esaú y Jacob, se mantienen vivos en la descendencia edomita, que muestra una malicia constante y voluntaria hacia Israel. Esta enemistad no es pasiva, sino que se traduce en actos violentos y aprovechamientos oportunistas, como ataques furtivos a los israelitas en sus momentos de calamidad, lo que agrava su culpa ante Dios. En respuesta, Dios anuncia que endurecerá su juicio sobre Edom, causando su completa devastación mediante la espada y la ruina de sus ciudades, implicando la eliminación de su pueblo y la pérdida definitiva de su territorio. La profecía no solo señala un castigo inmediato, sino una destrucción duradera, una 'desolación perpetua', que refleja la gravedad de su pecado y la justicia de Dios contra aquellos que fomentan enemistades irreconciliables contra su pueblo.
Nota de lectura
El texto subraya cómo las enemistades profundas y prolongadas, especialmente aquellas basadas en odio heredado y violencia, tienen consecuencias irreversibles cuando se oponen a la voluntad divina. También confirma que la intervención de Dios en favor de su pueblo es activa y equitativa, castigando a quienes manifiestan maldad contra él. La profecía sirve como advertencia sobre los peligros de mantener un odio implacable y violento, pues ello conlleva a una ruina definitiva sin posibilidad de restauración.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 35:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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