Ezequiel 35:5
Por cuanto tuviste odio perpetuo y entregaste a los hijos de Israel a la espada en el tiempo de su calamidad, cuando su iniquidad llegó a su fin,
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
2 «Hijo de hombre, dirige tu rostro hacia el monte Seir y profetiza contra él.
3 Y dile: Así dice el Señor Dios: Mira, monte Seir, estoy contra ti; extenderé mi mano contra ti y te convertiré en una desolación total.
4 Tus ciudades quedarán en ruinas, y tú serás desolado; y sabrás que yo soy el Señor.
5 Por cuanto tuviste odio perpetuo y entregaste a los hijos de Israel a la espada en el tiempo de su calamidad, cuando su iniquidad llegó a su fin,
6 por eso, tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Dios, te destinaré a la sangre, y la sangre te perseguirá. Ya que no odiaste la sangre, la sangre te perseguirá.
7 Así haré del monte Seir una desolación total, y eliminaré de él al que sale y al que regresa.
8 Llenaré sus montes de muertos; en tus colinas, en tus valles y en todos tus cauces caerán los que fueron pasados a espada.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 35:5 explica la razón por la que Dios se presenta en contra de Edom, personificado en el Monte Seir. Dios acusa a Edom de mantener un odio constante y profundo hacia los israelitas, que se traduce en acciones violentas durante los momentos de vulnerabilidad de Israel. Este odio perpetuo ha llevado a Edom a atacar y asesinar a los hijos de Israel cuando ellos estaban atravesando su calamidad y cuando su pecado había llegado a su fin, es decir, cuando ya se cumplía la medida de su iniquidad. La acusación indica que Edom no solo odia, sino que además actúa cruelmente contra quienes ya están en una situación de desgracia. La enemistad de Edom tiene raíces antiguas y heredadas, y este versículo muestra cómo Dios toma partido por su pueblo y se solidariza con su sufrimiento, preparando justicia contra los enemigos que actúan con maldad.
Contexto literario
Este pasaje se encuentra dentro de una serie de profecías en las que Ezequiel denuncia y condena a las naciones vecinas a Israel por su hostilidad y violencia contra el pueblo de Dios. En particular, el capítulo 35 está dedicado a Edom, representado por el Monte Seir, al que Dios declara su oposición directa debido a su perpetuo odio hacia Israel. Dios no solo condena a Edom en alianza con otros, sino que lo hace de forma específica y personal, anunciando consecuencias severas por su envidia y crueldad, especialmente porque Edom se aprovechó de la vulnerabilidad de Israel en momentos de calamidad.
Desarrollo del pasaje
El profeta señala que Dios sostiene una controversia con Edom porque su enemistad es profunda y arraigada, como la que existía desde los tiempos de Esaú y Jacob. A diferencia de Esaú, que se reconcilió con Jacob, sus descendientes no abandonaron su enemistad sino que la mantuvieron viva y activa, hasta el extremo de derramar sangre israelita en tiempos de debilidad. Este odio perpetuo y los ataques en la vulnerabilidad de Israel indican que Edom actuaba con cobardía y crueldad, dando munición para que Dios recibiera esta controversia como propia y prometiera castigo. Es una condena que revela que la malicia constante contra el pueblo de Dios tendrá consecuencias irrevocables, pues Dios defiende con celo a sus hijos y no tolera su opresión injusta.
Nota de lectura
El texto muestra cómo las enemistades históricas y nacionales pueden perdurar, heredadas y reforzadas generación tras generación. Además, evidencia una enseñanza espiritual sobre la solidaridad divina con su pueblo y la justicia tardía pero segura contra quienes los maltratan. La advertencia a Edom subraya que el odio y la violencia no quedan impunes y que incluso quienes sufren las consecuencias de sus propios pecados merecen misericordia y no ser objeto de ataques aprovechados en su debilidad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 35:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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