Jueces 19:25
Pero aquellos hombres no quisieron escucharlo. Entonces el hombre tomó a su concubina y la sacó afuera. Ellos abusaron de ella y la maltrataron durante toda la noche hasta el amanecer; al despuntar el día, la dejaron ir.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
22 Mientras se alegraban, algunos hombres de la ciudad, hijos de Belial, rodearon la casa, golpearon la puerta y hablaron al dueño, el anciano, diciendo: «Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos».
23 El dueño de la casa salió a ellos y les dijo: «No, hermanos míos, no hagan tal maldad. Ya que este hombre ha entrado en mi casa, no cometan esta infamia».
24 «Miren, aquí está mi hija virgen y la concubina de él; ahora las sacaré, humíllenlas y hagan con ellas lo que les parezca bien, pero no hagan a este hombre cosa tan vil».
25 Pero aquellos hombres no quisieron escucharlo. Entonces el hombre tomó a su concubina y la sacó afuera. Ellos abusaron de ella y la maltrataron durante toda la noche hasta el amanecer; al despuntar el día, la dejaron ir.
26 Al amanecer, la mujer volvió y cayó a la puerta de la casa del hombre donde estaba su señor, y allí permaneció hasta que fue de día.
27 Su señor se levantó por la mañana, abrió las puertas de la casa y salió para seguir su camino, y he aquí que la mujer, su concubina, yacía a la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral.
28 Él le dijo: «Levántate, vámonos». Pero no hubo respuesta. Entonces el hombre la puso sobre el asno, se levantó y regresó a su lugar.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo 19:25 de Jueces relata un acto de violencia y maldad extrema perpetrado por hombres de la ciudad de Gibeá contra la concubina de un levita. Estos hombres no quisieron atender las súplicas ni las negociaciones del anfitrión, y en lugar de ello, abusaron sexualmente de la mujer durante toda la noche y al amanecer la dejaron ir. Este acto representa un nivel de depravación moral inimaginable, especialmente para miembros de la tribu de Benjamín, quienes eran considerados originalmente como pueblos bajo especial protección divina.
Contexto literario
El pasaje completo de Jueces 19:22-30 describe una noche terrible en la que hombres de Gibeá rodean la casa de un levita solicitando acceso violento, con la intención de abusar sexualmente principalmente del levita. El anfitrión intenta calmar a los agresores e incluso ofrece a su hija para evitar el daño, pero no detiene a los agresores, que finalmente cometen la agresión sobre la concubina. Este evento sucede en un tiempo en que "no había rey en Israel", indicando anarquía y ausencia de justicia efectiva para proteger a los inocentes de la violencia extrema.
Desarrollo del pasaje
Este hecho refleja la profunda corrupción y auge de la maldad en la sociedad israelita de ese tiempo, donde hombres descritos como "hijos de Belial" - rebeldes e injustos - demuestran desprecio absoluto por las leyes y valores, incluyendo la hospitalidad y la dignidad humana. La terrible agresión contra la concubina muestra cómo la violencia y el libertinaje pueden destruir la seguridad y la convivencia pacífica. Además, el hostigamiento contra visitantes o extranjeros contraviene principios fundamentales de hospitalidad y justicia. El sufrimiento de la mujer no solo es un reflejo de la brutalidad de sus atacantes, sino también una advertencia sobre las consecuencias del abandono de la ley moral y divina. Las acciones del levita anfitrión, intentando salvar a sus invitados, incluso proponiendo una terrible solución, evidencian el terror y la desesperación ante la violencia sin control. La escena se convierte así en un símbolo del caos e inmoralidad prevalecientes en Israel durante ese periodo sin autoridad central ni orden establecido.
Nota de lectura
Este episodio, desconcertante y trágico, enfatiza el peligro de la desobediencia y corrupción social cuando no existe gobierno ni ley que proteja al débil. La brutalidad de los hombres de Gibeá es incomparable y se considera una abominación, evocando la historia de Sodoma. La descripción detalla cómo el pecado y la rebeldía pueden conducir a sociedades en decadencia moral extrema. Además, permite reflexionar sobre la importancia de las normas y la justicia para preservar la seguridad y dignidad humana, así como la necesidad de misericordia y juicio divino en medio de la impunidad humana.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: judges 19:22-30. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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