Estudio / Jeremías 34 / Versículo 19

Jeremías 34:19

Los príncipes de Judá y los príncipes de Jerusalén, los eunucos, los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra que pasaron entre las partes del becerro;

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

16 Pero se volvieron atrás y profanaron mi nombre; hicieron volver cada uno a su siervo y a su sierva, a quienes habían dejado libres según su voluntad, y los sometieron de nuevo para que fueran sus siervos y siervas.

17 Por tanto, así dice el Señor: No me han obedecido proclamando libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prójimo. Por eso, yo proclamo para ustedes una libertad, dice el Señor: para la espada, para la peste y para el hambre; y los entregaré a la dispersión entre todos los reinos de la tierra.

18 Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no cumplieron las palabras del pacto que hicieron delante de mí, cuando cortaron el becerro en dos y pasaron entre sus partes.

19 Los príncipes de Judá y los príncipes de Jerusalén, los eunucos, los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra que pasaron entre las partes del becerro;

20 los entregaré en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida; y sus cadáveres serán comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.

21 Y a Sedequías, rey de Judá, y a sus príncipes, los entregaré en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejército del rey de Babilonia, que se ha retirado de ustedes.

22 Miren, yo daré una orden, dice el Señor, y los haré volver a esta ciudad; y combatirán contra ella, la tomarán y la quemarán con fuego; y haré de las ciudades de Judá una desolación, sin habitante.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Jeremías 34:19 describe a todos los líderes y al pueblo que pasaron entre las partes del becerro como parte de un pacto solemne con Dios. Esta acción simbolizaba un compromiso grave para cumplir con la ley divina, especialmente en relación con la liberación de sus siervos hebreos después de siete años de servicio, según la ley que Dios había dado a Israel. El rito de pasar entre las partes del becerro partido implicaba un juramento con una imprecación fuerte: que si incumplían lo pactado, serían cortados como el animal en dos. Esto mostraba la seriedad de la alianza ante Dios y la intención, al menos temporal, de obedecer sus mandatos.

Contexto literario

El contexto histórico está en un momento crítico durante el cerco de Jerusalén por el ejército caldeo. Ante la presión y el peligro inminente, los príncipes y el pueblo decidieron reformar una práctica común pero contraria a la ley de Dios: la esclavitud prolongada de sus siervos hebreos. Según esta ley, estos siervos debían ser liberados tras siete años, ya que eran hermanos y no extranjeros. Habían violado esta orden durante generaciones y Dios, a través de Jeremías, los enfrentó sobre esta traición a su pacto. Para afirmar esta reforma, hicieron un juramento formal en el templo, un acto que incluyó pasar entre las partes de un becerro sacrificado para sellar la alianza.

Desarrollo del pasaje

El pasaje destaca que no solo los príncipes y líderes, sino también eunucos, sacerdotes y todo el pueblo, participaron del juramento, mostrando la amplitud y profundidad del compromiso público con Dios. La ceremonia en el templo, lugar santo, antecedida por la profecía y advertencia de Jeremías, reflejaba la necesidad de obediencia y el temor a la justicia divina. Sin embargo, esta reforma fue solo temporal, pues en cuanto bajó la presión del sitio, revirtieron la liberación de los siervos, quebrantando el pacto y profanando el nombre de Dios. El versículo inscrito en este contexto muestra la totalidad de quienes estaban comprometidos y, por ende, la magnitud de su responsabilidad y culpa al abandonarlo.

Nota de lectura

La figura del becerro partido en dos y el acto de pasar entre sus partes era un rito antiguo para sellar pactos solemnes, implicando una imprecación con la cual se invocaba sobre quienes incumplieran la misma un castigo severo. Este rito evidencia la gravedad y la solemnidad del compromiso hecho, que no debió ser tomado a la ligera. La ceremonia buscaba despertar temor reverencial hacia la santidad del pacto con Dios y la importancia de cumplir sus mandatos, especialmente respecto a la justicia social y el trato digno a sus semejantes, principios que habían sido repetidamente ignorados por este pueblo.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 34:8-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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