Jeremías 34:21
Y a Sedequías, rey de Judá, y a sus príncipes, los entregaré en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejército del rey de Babilonia, que se ha retirado de ustedes.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no cumplieron las palabras del pacto que hicieron delante de mí, cuando cortaron el becerro en dos y pasaron entre sus partes.
19 Los príncipes de Judá y los príncipes de Jerusalén, los eunucos, los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra que pasaron entre las partes del becerro;
20 los entregaré en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida; y sus cadáveres serán comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.
21 Y a Sedequías, rey de Judá, y a sus príncipes, los entregaré en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejército del rey de Babilonia, que se ha retirado de ustedes.
22 Miren, yo daré una orden, dice el Señor, y los haré volver a esta ciudad; y combatirán contra ella, la tomarán y la quemarán con fuego; y haré de las ciudades de Judá una desolación, sin habitante.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 34:21 se centra en la amenaza divina contra el rey Sedequías y sus príncipes por no cumplir con la liberación de sus siervos israelitas, como habían prometido mediante un solemne pacto. Aunque al inicio, durante el sitio de Jerusalén por los caldeos, liberaron a los siervos según la ley de Dios, al levantarse temporalmente el cerco y sentirse seguros, volvieron a someter nuevamente a esos siervos a la esclavitud. Esta desobediencia y ruptura del pacto provocaron que Dios decidiera entregar al rey y sus príncipes en manos de sus enemigos y del ejército de Babilonia, que había abandonado la ciudad momentáneamente. El versículo refleja la justicia de Dios frente a la infidelidad, mostrando que la liberación humana es un reflejo de la liberación que Dios otorgó a Israel y que la ruptura de estos compromisos trae consecuencias severas.
Contexto literario
El pasaje analizado (Jeremías 34:8-22) narra un momento histórico en el cual Jerusalén estaba bajo asedio por el ejército babilónico. Ante la presión y un llamado profético a la justicia y a cumplir la ley de Dios referente a la liberación de los esclavos israelitas tras siete años de servidumbre, el pueblo, el rey y los príncipes acordaron y juraron liberar a sus siervos. Sin embargo, cuando el ejército enemigo se retiró temporalmente, rescindieron el pacto y volvieron a esclavizarlos, lo que provocó la ira divina y la amenaza de castigo, evidenciada en el versículo en cuestión.
Desarrollo del pasaje
Durante el sitio, el pueblo y los gobernantes demostraron una obediencia temporal a la ley de Dios, vinculados a la memoria del éxodo de Egipto y la liberación que simbolizaba. Sin embargo, su arrepentimiento fue superficial y condicionado por la conveniencia política y militar. El versículo 21 destaca la consecuencia inmediata de esta traición al pacto: Dios permitirá que sean capturados por aquellos que desean sus vidas, específicamente por el ejército babilónico que momentáneamente se había retirado. La descripción enfatiza la gravedad de la traición, subrayando que no habrá protección ni favor divino para quienes rompen sus compromisos bajo la apariencia de arrepentimiento, ya que Dios es justo y celoso de su nombre. La retirada del enemigo no significa seguridad definitiva, sino una pausa antes del cumplimiento irreversible del juicio divino.
Nota de lectura
Este versículo y su contexto histórico ilustran cómo la obediencia a Dios no es un acto momentáneo ni circunstancial, sino un compromiso serio que implica consecuencias reales. También muestra que las segundas oportunidades pueden ser perdidas si no se persevera en la reforma. La conducta de Sedequías y sus príncipes refleja cómo la hipocresía y la falta de fidelidad pueden acelerar la caída de una nación. Dios, a través del profeta Jeremías, expresa que el incumplimiento del pacto conlleva al dominio y sufrimiento bajo sus enemigos, y que la misericordia divina es limitada si no hay verdadera conversión de corazón.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 34:8-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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