Estudio / Jeremías 34 / Versículo 16

Jeremías 34:16

Pero se volvieron atrás y profanaron mi nombre; hicieron volver cada uno a su siervo y a su sierva, a quienes habían dejado libres según su voluntad, y los sometieron de nuevo para que fueran sus siervos y siervas.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

13 Así dice el Señor, el Dios de Israel: Yo hice un pacto con sus padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, diciendo:

14 Al cabo de siete años, cada uno dejará libre a su hermano hebreo que te haya sido vendido; y cuando te haya servido seis años, lo dejarás ir libre de ti. Pero sus padres no me escucharon ni inclinaron su oído.

15 Ustedes se habían arrepentido y habían hecho lo recto ante mis ojos, proclamando libertad cada uno a su prójimo; e hicieron un pacto delante de mí en la casa que es llamada por mi nombre.

16 Pero se volvieron atrás y profanaron mi nombre; hicieron volver cada uno a su siervo y a su sierva, a quienes habían dejado libres según su voluntad, y los sometieron de nuevo para que fueran sus siervos y siervas.

17 Por tanto, así dice el Señor: No me han obedecido proclamando libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prójimo. Por eso, yo proclamo para ustedes una libertad, dice el Señor: para la espada, para la peste y para el hambre; y los entregaré a la dispersión entre todos los reinos de la tierra.

18 Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no cumplieron las palabras del pacto que hicieron delante de mí, cuando cortaron el becerro en dos y pasaron entre sus partes.

19 Los príncipes de Judá y los príncipes de Jerusalén, los eunucos, los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra que pasaron entre las partes del becerro;

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Jeremías 34:16 describe la grave transgresión de los habitantes de Jerusalén quienes, después de haber liberado a sus siervos en cumplimiento de la ley de Dios y en una solemne alianza, retrocedieron y violaron su palabra al someter nuevamente a aquellos siervos a la esclavitud. Esta acción profanó el nombre de Dios y quebrantó el pacto que habían hecho ante Él, mostrando una falta de compromiso real y respeto hacia la justicia divina.

Contexto literario

Durante el asedio de Jerusalén por el ejército caldeo, los líderes y el pueblo acordaron liberar a sus siervos hebreos, cumpliendo con la ley que limitaba la servidumbre a siete años. Esta decisión fue tomada como un acto de justicia y obediencia a Dios, sellada con un pacto solemne en el templo. Sin embargo, cuando la amenaza inmediata del asedio disminuyó, retrocedieron en su compromiso y volvieron a esclavizar a los siervos liberados, engañando a Dios con falsas promesas.

Desarrollo del pasaje

La ley de Dios establecía límites claros para la servidumbre dentro de la nación, reflejando la liberación que Dios mismo había otorgado a Israel de la esclavitud en Egipto. Este mandato no era solo legal sino un pacto, basado en la justicia y la misericordia que deben reflejarse en las relaciones humanas. La acción inicial de liberación durante el asedio fue una respuesta a la advertencia profética y una oportunidad para evitar la sentencia divina. Sin embargo, al regresar a la esclavitud a sus siervos, los habitantes de Jerusalén violaron este pacto, mostrando indiferencia hacia el mandato divino, una actitud de hipocresía y deslealtad. Esto no solo atentó contra los pobres y oprimidos, sino que fue un desprecio directo al nombre y honra de Dios, lo cual trajo consecuencias severas y la continuación del juicio.

Nota de lectura

El pasaje refleja cómo el pueblo confundió una acción obligada por la presión del asedio con un verdadero arrepentimiento. La liberación de los siervos debía ser permanente y reflejo de la justicia de Dios, no un acto temporal o condicionado por circunstancias externas. La falsedad en el cumplimiento de los pactos divinos no es considerada como un acto cumplido; más bien, provoca mayores consecuencias. La enseñanza general es que la obediencia a Dios debe ser sincera y constante, y que la infidelidad en cumplir sus ordenanzas implica un quebrantamiento grave que nos expone a sus justas críticas y castigos.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 34:8-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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