Estudio / Ezequiel 22 / Versículo 2

Ezequiel 22:2

«Ahora tú, hijo de hombre, ¿juzgarás, juzgarás a la ciudad sanguinaria? Sí, muéstrale todas sus abominaciones.»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 Además, vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2 «Ahora tú, hijo de hombre, ¿juzgarás, juzgarás a la ciudad sanguinaria? Sí, muéstrale todas sus abominaciones.»

3 Dirás: «Así dice el Señor Dios: La ciudad derrama sangre en medio de sí para que llegue su tiempo, y se ha hecho ídolos para contaminarse a sí misma.»

4 Te has hecho culpable por la sangre que has derramado, y te has contaminado con los ídolos que has fabricado. Has hecho que tus días se acerquen, y has llegado hasta tus años. Por eso te he hecho objeto de oprobio entre las naciones y de burla para todos los países.

5 Los que están cerca y los que están lejos de ti se burlarán de ti, infame y llena de inquietud.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

Ezequiel 22:2 presenta al profeta como un juez divinamente autorizado para acusar a Jerusalén, llamada "ciudad sanguinaria" por sus múltiples crímenes basados en derramamiento de sangre y otras transgresiones. El versículo destaca la misión de mostrarle todas sus abominaciones, reflejando la justicia de Dios al revelar la verdad sobre la corrupción de la ciudad. Esta acusación es parte de un amplio juicio que abarca varios pecados graves cometidos en Jerusalén, que justifican la pronta y severa respuesta divina.

Contexto literario

El versículo se encuentra en el contexto de Ezequiel 22:1-16, donde la ciudad de Jerusalén está siendo juzgada por Dios a través del profeta Ezequiel. Jerusalén es señalada no solo por derramar sangre injustamente, sino por prácticas como idolatría, desobediencia a los padres, opresión, corrupción judicial, profanación de lo sagrado y conducta inmoral generalizada. Esta acumulación de pecados marca el punto culminante para la intervención divina.

Desarrollo del pasaje

El profeta comisionado por Dios actúa aquí como juez, examinando y condenando a Jerusalén por su culpa evidente y continuada. Se le ordena señalar específicamente todas las abominaciones que justifican el castigo divino, evidenciando que Dios no solo conoce los crímenes, sino que los utiliza para justificar la desolación que recae sobre la ciudad. La expresión "mostrar todas sus abominaciones" enfatiza que el pueblo debe enfrentar la realidad de sus acciones y las razones por las cuales se merece la justicia celeste.

Nota de lectura

Jerusalén no es llamada simplemente así por un único pecado sino por un patrón de violencia y corrupción que mancha toda la ciudad. Esta designación subraya la gravedad de sus transgresiones. La función de Ezequiel como portavoz de juicio divino evidencia la seriedad con que Dios evalúa la conducta de su pueblo y la inevitabilidad del castigo cuando se acumulan los crímenes sin arrepentimiento. El versículo resalta, asimismo, la idea de que la revelación clara de los pecados es necesaria para la justificación de la condena divina.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 22:1-16. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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