Estudio / Ezequiel 22 / Versículo 1

Ezequiel 22:1

Además, vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 Además, vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2 «Ahora tú, hijo de hombre, ¿juzgarás, juzgarás a la ciudad sanguinaria? Sí, muéstrale todas sus abominaciones.»

3 Dirás: «Así dice el Señor Dios: La ciudad derrama sangre en medio de sí para que llegue su tiempo, y se ha hecho ídolos para contaminarse a sí misma.»

4 Te has hecho culpable por la sangre que has derramado, y te has contaminado con los ídolos que has fabricado. Has hecho que tus días se acerquen, y has llegado hasta tus años. Por eso te he hecho objeto de oprobio entre las naciones y de burla para todos los países.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

Ezequiel 22:1 marca el inicio de un juicio divino contra Jerusalén, representada como una ciudad culpable de crímenes graves y sangrientos. La palabra del Señor que llega al profeta lo comisiona como juez celestial para condenar a la ciudad por sus múltiples transgresiones. Esta convocatoria divina no es meramente una acusación literal, sino una intervención mediante la cual Dios expone las faltas y anuncia las inevitables consecuencias judiciales.

Contexto literario

Este versículo forma parte del pasaje de Ezequiel 22:1-16, donde Jerusalén es presentada como un prisionero ante el tribunal celestial. La nación, que debería haber sido guardiana de la justicia y la santidad, ha caído en una profunda corrupción moral y social. El profeta se convierte en portavoz de Dios para revelar la multitud de pecados cometidos, que incluyen asesinatos, idolatría, opresión, desobediencia, injusticias y profanaciones religiosas.

Desarrollo del pasaje

Jerusalén es llamada 'la ciudad de sangre' debido a la extensión y gravedad de sus pecados, principalmente asesinatos y violencia social no castigados. Además, presenta prácticas idolátricas autodestructivas que han contaminado su alma y sociedad. El abandono de la autoridad parental, la opresión de los más débiles, la corrupción judicial, la profanación del sábado y la inmoralidad forman parte de las transgresiones que el profeta debe denunciar. Este diagnóstico sirve para justificar la justicia de Dios al aplicar un castigo irreversible. Se enfatiza que la ciudad ha agotado la paciencia divina y que la medida de sus iniquidades está llena, garantizando así la intervención divina. También se resalta que Jerusalén, en su orgullo, no podrá soportar el juicio venidero ni defenderse de la fuerza de Dios. Finalmente, se anuncia su dispersión entre las naciones y la pérdida del favor divino, indicativo del rechazo definitivo de Dios hacia ella.

Nota de lectura

Este versículo y su contexto subrayan el papel del profeta como juez autorizado por Dios para poner en evidencia las faltas de su pueblo y anunciar las consecuencias. La imagen de Jerusalén como prisionera y 'ciudad de sangre' destaca la gravedad del juicio. El análisis de los pecados específicos ayuda a comprender cómo la corrupción social y espiritual llevó al rechazo divino, reflejando que la desobediencia conduce a la pérdida de la protección y provisión de Dios.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 22:1-16. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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