Éxodo 8:32
Pero Faraón endureció su corazón también esta vez, y no dejó ir al pueblo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
29 Moisés respondió: «Muy bien, salgo de tu presencia y rogaré al Señor; mañana los enjambres de moscas se apartarán de ti, de tus siervos y de tu pueblo. Pero que no vuelvas a engañar, negándoles la libertad para ofrecer sacrificio al Señor.»
30 Moisés salió de la presencia de Faraón y oró al Señor.
31 Y el Señor cumplió la palabra de Moisés, y apartó los enjambres de moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo; no quedó ni una sola.
32 Pero Faraón endureció su corazón también esta vez, y no dejó ir al pueblo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo relata cómo, a pesar de las plagas y advertencias, Faraón persistió en su negativa a liberar al pueblo de Israel, endureciendo su corazón y negándose a dejarlos ir. Esto revela la obstinación de Faraón frente al poder de Dios y subraya el conflicto entre la autoridad divina y el poder terrenal.
Contexto literario
El pasaje exodo 8:20-32 narra la segunda plaga que azotó Egipto, la plaga de las moscas. Dios ordena a Moisés advertir a Faraón temprano en la mañana para que deje ir a su pueblo a adorar en el desierto. Durante esta plaga, se destaca la notoria diferencia entre los egipcios afectados y los israelitas preservados, demostrando el control y protección de Dios sobre su pueblo.
Desarrollo del pasaje
Moisés se presenta ante Faraón para exigir la liberación del pueblo, mostrando valor y confianza en Dios, incluso frente a la arrogancia del faraón. La plaga de las moscas se impone como un juicio visible y penetrante que, no obstante, preserva a los israelitas, mostrando una separación intencionada entre los protegidos por Dios y los demás. Faraón, aunque afectado y presionado, solo accede a una liberación parcial y condicionada, rechazando la idea de que el pueblo se retirara al desierto para adorar a Dios según sus órdenes. Finalmente, tras la remisión de la plaga, Faraón vuelve a endurecer su corazón y se niega a liberar al pueblo, evidenciándose así la tensión entre la justicia divina y la terquedad humana.
Nota de lectura
La obstinación de Faraón no es solo un acto de soberbia, sino la manifestación de un corazón endurecido por el orgullo y el apego a su tiempo y riqueza. En contraste, Dios muestra paciencia y oportunidad para el arrepentimiento, pero también deja claro que la falsedad y el engaño en la sumisión solo llevan a la ruina. Este episodio subraya la importancia de la obediencia sincera y la separación del creyente de prácticas paganas para una relación auténtica con Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 8:20-32. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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