Deuteronomio 26:7
Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
4 El sacerdote tomará la canasta de tu mano y la pondrá delante del altar del Señor tu Dios.
5 Entonces dirás en presencia del Señor tu Dios: «Un arameo errante fue mi padre; descendió a Egipto y residió allí siendo pocos, y allí se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa.
6 Los egipcios nos maltrataron, nos afligieron y nos impusieron dura servidumbre.
7 Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión.
8 Y el Señor nos sacó de Egipto con mano poderosa, con brazo extendido, con gran terror, con señales y prodigios.
9 Y nos ha traído a este lugar, y nos ha dado esta tierra, una tierra que fluye leche y miel.
10 Y ahora, mira, he traído las primicias de los frutos de la tierra que tú, Señor, me has dado.» Las pondrás delante del Señor tu Dios y te postrarás ante él.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Deuteronomio 26:7 forma parte de una declaración que acompaña la presentación anual de los primeros frutos al Señor, como un reconocimiento formal de la provisión y la liberación divina. En este pasaje, el pueblo recuerda cómo clamó a Dios en medio de su aflicción y opresión en Egipto, y cómo Dios escuchó su voz y actuó con misericordia y poder para liberarlos.
Contexto literario
Dentro de Deuteronomio 26:1-11 se describe la ceremonia en la que los israelitas, al ofrecer a Dios una canasta con los primeros frutos de la cosecha, verbalizan una confesión histórica y espiritual. Este rito anual se realiza en la festividad de Pentecostés tras la cosecha, y apunta a reconocer la fidelidad de Dios que los llevó a la tierra prometida después de su sufrimiento como esclavos en Egipto.
Desarrollo del pasaje
El versículo en cuestión destaca la respuesta divina a la súplica del pueblo durante la opresión en Egipto. El texto detalla que los israelitas claman al Señor, Dios de sus padres, y que Él oye su clamor, observa su aflicción, trabajo y opresión. Este reconocimiento honesto tanto de la dificultad vivida como de la intervención de Dios es fundamental para la comprensión de la ceremonia. El acto de presentar los primeros frutos junto con esta confesión refuerza la idea de que sus posesiones y bienestar son un resultado directo de la misericordia y poder de Dios. Además, al mencionar a Dios como el 'Dios de nuestros padres', se subraya la continuidad de la relación y fidelidad divina a lo largo de la historia del pueblo.
Nota de lectura
Este pasaje enseña la importancia de reconocer la providencia de Dios en medio de las dificultades y agradecerle con lo mejor que se tiene, priorizando la honra a Dios sobre los propios deseos. La ceremonia de los primeros frutos inculca humildad al recordar los orígenes humildes y afligidos de Israel, enfatizando que la bendición actual es fruto de la gracia divina y no de méritos propios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 26:1-11. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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