Jeremías 43:10
y diles: “Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo enviaré y traeré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido; y él extenderá su pabellón real sobre ellas.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
7 Y entraron en la tierra de Egipto, porque no obedecieron la voz del Señor; y llegaron hasta Tafnes.
8 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías en Tafnes, diciendo:
9 «Toma en tu mano grandes piedras y escóndelas en el barro del horno de ladrillos que está a la entrada de la casa de Faraón en Tafnes, a la vista de los hombres de Judá;
10 y diles: “Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo enviaré y traeré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido; y él extenderá su pabellón real sobre ellas.
11 Cuando él venga, herirá la tierra de Egipto; a los destinados a muerte, a muerte; a los destinados a cautiverio, a cautiverio; y a los destinados a espada, a espada.
12 Y prenderé fuego a las casas de los dioses de Egipto; y él las quemará y llevará cautivos a sus dioses. Y se revestirá de la tierra de Egipto como el pastor se cubre con su manto, y saldrá de allí en paz.
13 También quebrará las columnas de Bet-semes, que está en la tierra de Egipto; y las casas de los dioses de Egipto quemará con fuego.”»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 43:10 forma parte de una profecía dada por Jeremías mientras estaba en Egipto, en un contexto de exilio voluntario de algunos judíos que huían de Babilonia. A pesar de estar entre idólatras y en un lugar ajeno a Israel, Jeremías sigue recibiendo y transmitiendo claramente la palabra de Dios. En este versículo, se anuncia que Nabucodonosor, rey de Babilonia, será enviado por Dios como su siervo para ejercer juicio sobre Egipto. La imagen del trono del rey babilónico instalado sobre las piedras que Jeremías ocultó sirve como signo visible y seguro de la fidelidad y certeza de esta profecía divina.
Contexto literario
Jeremías 43:8-13 describe la situación donde un grupo de judíos, temerosos del avance babilónico, se refugió en Egipto en lugar de confiar en la protección de Dios. Jeremías, obligado a acompañarlos, profetiza en la ciudad de Tahpanhes que la seguridad buscada en Egipto es vana, pues la espada de Nabucodonosor seguirá a los exiliados hasta allí, y el juicio de Dios caerá también sobre esta tierra extranjera y sus símbolos religiosos.
Desarrollo del pasaje
Dentro del pasaje, el versículo 43:10 destaca la autoridad y el papel de Nabucodonosor como instrumento divino. Dios llama a Nabucodonosor "mi siervo" porque, aunque él no reconozca ni busque honrar a Dios, cumple sus propósitos. La profecía prevé que este rey conquistará y establecerá su dominio sobre Egipto, representado simbólicamente por el trono asentado sobre las piedras que Jeremías escondió en los cimientos de un horno o lugar notable cercano al palacio real. De esta manera, Dios muestra su control soberano sobre las naciones y su capacidad para usar incluso a potencias paganas para ejecutar sus juicios. El texto también enfatiza que esta acción no será casual sino resultado de una planificación divina que ha previsto cada detalle, confirmando la certeza y precisión de la palabra profética.
Nota de lectura
Es relevante notar que esta profecía se realiza en un contexto donde los judíos han desobedecido a Dios al ir a Egipto en busca de refugio, lo que según profecías anteriores, solo atraería la calamidad que querían evitar. El hecho de que Dios use a Nabucodonosor, un gran idólatra y enemigo declarado, para castigar también a Egipto, un país con su propia tradición religiosa fuerte, subraya cómo Dios maneja los acontecimientos históricos para cumplir su propósito, incluso valiéndose de instrumentos inesperados. El simbolismo de las piedras escondidas y luego usadas como trono apuntan a que, aunque aparentemente invisibles, sus juicios y planes están bien fundados y serán evidentes cuando se cumplan.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 43:8-13. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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