Estudio / Ezequiel 29 / Versículo 18

Ezequiel 29:18

«Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo trabajar arduamente a su ejército contra Tiro; toda cabeza quedó calva y todo hombro pelado; pero ni él ni su ejército recibieron recompensa de Tiro por el servicio que prestaron contra ella.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

15 Será el más humilde de los reinos, y no se elevará más sobre las naciones; porque los reduciré, para que no vuelvan a dominar a las naciones.

16 Y no será más la confianza de la casa de Israel, trayendo a la memoria su iniquidad cuando se vuelvan hacia ellos; y sabrán que yo soy el Señor Dios.»

17 Y aconteció que en el año veintisiete, en el primer mes, a los primeros días del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

18 «Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo trabajar arduamente a su ejército contra Tiro; toda cabeza quedó calva y todo hombro pelado; pero ni él ni su ejército recibieron recompensa de Tiro por el servicio que prestaron contra ella.

19 Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, yo entrego la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia; él tomará su multitud, su botín y su presa; y será la paga para su ejército.

20 Le he dado la tierra de Egipto como recompensa por el trabajo que hizo contra ella, porque trabajaron para mí, dice el Señor Dios.

21 En aquel día haré brotar el poder de la casa de Israel, y te daré la oportunidad de hablar en medio de ellos; y sabrán que yo soy el Señor.»

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Ezequiel 29:18 se ubica dentro de una profecía más amplia que abarca desde el versículo 17 hasta el 21, donde se describe cómo Nabucodonosor, rey de Babilonia, utilizó a su ejército en un esfuerzo arduo para sitiar la ciudad de Tiro durante trece años. Este trabajo fue extremadamente exigente, evidenciado por la expresión de que "toda cabeza quedó calva y todo hombro pelado", reflejando el desgaste físico sufrido por el ejército. Sin embargo, a pesar de este esfuerzo titánico, ni Nabucodonosor ni sus soldados recibieron recompensa alguna de Tiro, ya que los habitantes de esta ciudad lograron enviar sus bienes valiosos por mar y dejaron solo ruinas y paredes vacías.

Contexto literario

Esta profecía está fechada en el vigésimo séptimo año del cautiverio de Ezequiel, mucho tiempo después de otras profecías contra Egipto. Históricamente, después de la destrucción de Jerusalén, Nabucodonosor realizó varias campañas militares, incluyendo el largo y difícil sitio de Tiro. Simultáneamente, Egipto se encontraba debilitado por conflictos internos y guerras con regiones vecinas, lo que facilitó su conquista por Babilonia. La profecía se coloca aquí para explicar cómo se completaría la destrucción que se había profetizado contra Egipto, al tiempo que se explica el resultado del prolongado trabajo contra Tiro.

Desarrollo del pasaje

El esfuerzo de los babilonios contra Tiro fue una tarea larga y costosa en sangre y recursos, enfrentándose a dificultades como el relleno del mar entre Tiro y el continente. Aunque Nabucodonosor se comprometió personalmente para lograr la toma de la ciudad, y su ejército trabajó arduamente hasta el extremo físico, el botín esperado no se materializó porque los troyanos habían evacuado sus bienes valiosos. Por lo tanto, el servicio contra Tiro no fue remunerado. Dios, sin embargo, recompensaría a Nabucodonosor con la conquista de Egipto, un reino dividido y vulnerable, pues usa incluso a los ambiciosos para cumplir sus propósitos. Este versículo destaca que el trabajo arduo y el sacrificio pueden no recibir recompensa inmediata o esperada, y al mismo tiempo muestra cómo Dios lleva adelante sus planes a través de las acciones humanas, incluso si los involucrados no son conscientes de ello.

Nota de lectura

Es importante notar que aunque la campaña contra Tiro fue ardua y sin recompensa directa, la conquista posterior de Egipto representó una compensación significativa para Nabucodonosor y su imperio. A nivel teológico, esto refleja cómo Dios emplea a grandes figuras históricas y actos humanos para cumplir con su voluntad, y cómo la prosperidad temporal o el fracaso en este mundo forman parte de un propósito mayor que no siempre se entiende al instante. Además, el agotamiento físico descrito simboliza el costo humano detrás de las conquistas y la vanidad de esperar recompensas terrenales por servicios realizados con fines ajenos a la voluntad divina.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 29:17-21. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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