Jeremías 32:23
«Y entraron y la poseyeron, pero no obedecieron tu voz ni anduvieron en tu ley; no hicieron nada de lo que les mandaste hacer. Por eso has hecho venir sobre ellos todo este mal».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
20 «Tú pusiste señales y maravillas en la tierra de Egipto hasta este día, y en Israel y entre los hombres, y te hiciste un nombre, como en este día».
21 «Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y maravillas, con mano fuerte y brazo extendido, y con gran terror».
22 «Y les diste esta tierra, que juraste a sus padres darles, tierra que fluye leche y miel».
23 «Y entraron y la poseyeron, pero no obedecieron tu voz ni anduvieron en tu ley; no hicieron nada de lo que les mandaste hacer. Por eso has hecho venir sobre ellos todo este mal».
24 «He aquí, los terraplenes han llegado hasta la ciudad para tomarla, y la ciudad está entregada en manos de los caldeos que luchan contra ella, a causa de la espada, el hambre y la peste. Lo que tú has dicho ha sucedido, y he aquí, tú lo ves».
25 «Y tú me has dicho, oh Señor Dios: “Compra para ti el campo con dinero y toma testigos”, aunque la ciudad está entregada en manos de los caldeos».
26 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías, diciendo:
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 32:23 destaca la desobediencia persistente del pueblo respecto a las leyes y mandatos divinos, a pesar de haber recibido la tierra prometida y las bendiciones de Dios. Esta falta de obediencia justifica, desde la perspectiva bíblica, el castigo que sufre la nación, manifestado en diversas calamidades y el asedio de Jerusalén. La reflexión histórica nos muestra que esta declaración se encuentra dentro de una oración de Jeremías, quien se debate interiormente ante la aparente contradicción entre las promesas de restauración y la realidad de la destrucción inminente.
Contexto literario
El versículo forma parte de un rango más amplio (Jeremías 32:16-25) donde el profeta expresa su desconcierto ante los planes divinos que implican la destrucción y posterior restauración del pueblo de Israel. Jeremías, preso y angustiado, ora para entender y aceptar la voluntad de Dios, reconociendo su soberanía, justicia y misericordia. Antes de orar, entrega los documentos relacionados con la compra de un campo, acto que simboliza la esperanza en la restauración futura a pesar de la crisis presente.
Desarrollo del pasaje
Jeremías en su oración comienza adorando la perfección y poder absoluto de Dios como creador y sustentador del mundo, lo que debe llevar a una aceptación tranquila de sus planes. Reconoce además que Dios observa y juzga todas las acciones humanas con justicia inquebrantable. Repasa las grandes obras divinas, como la liberación de Egipto y la entrega de la tierra prometida, hechos que contrastan con la injusticia y desobediencia actuales de Israel. Al centrarse en Jeremías 32:23, el texto subraya que, a pesar de haber recibido la tierra y cumplido Dios sus promesas, el pueblo no siguió sus leyes ni escuchó su voz, lo cual fundamenta el castigo divino que enfrentan. El profeta, aunque consciente del juicio, mantiene su papel de intercesor y trata de comprender la voluntad de Dios, mostrando que la comunicación y la oración son respuestas vitales ante la adversidad y la confusión. Jeremías no reprocha a Dios, sino que solicita su consideración y misericordia. Además, el versículo resalta la importancia de la obediencia a Dios como requisito para la bendición y estabilidad nacional.
Nota de lectura
Este pasaje invita a reflexionar sobre la relación entre la fidelidad a los mandatos divinos y las consecuencias sociales y personales derivadas de la desobediencia. Además, muestra la humanidad del profeta Jeremiah, quien enfrenta dudas y busca en la oración consuelo y claridad en tiempos difíciles. La compra del campo, previo a esta oración, simboliza la fe en la restauración futura, aunque la situación presente sea adversa. La enseñanza implícita es la importancia de sustraerse momentáneamente de las preocupaciones mundanas para dirigirse sinceramente a Dios, quien observa y actúa con justicia y misericordia.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 32:16-25. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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