Estudio / Jeremías 11 / Versículo 2

Jeremías 11:2

«Escucha las palabras de este pacto, y habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén.»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 La palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:

2 «Escucha las palabras de este pacto, y habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén.»

3 Y les dirás: «Así dice el Señor, Dios de Israel: Maldito el hombre que no obedece las palabras de este pacto,»

4 «el cual mandé a sus padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciendo: ‘Obedezcan mi voz y cumplan todo lo que les mando; así serán mi pueblo, y yo seré su Dios’,»

5 «para cumplir el juramento que juré a sus padres, de darles una tierra que fluye leche y miel, como sucede hoy.» Entonces respondí: «Amén, Señor.»

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Jeremías 11:2 invita a escuchar las palabras del pacto que Dios hizo con su pueblo y a comunicarlas a todos en Judá y Jerusalén. Este llamado es una orden clara y solemne, emitida no solo para Jeremías, sino para todos los profetas que representaban la voz de Dios ante la nación. La finalidad es que el pueblo recuerde y comprenda las condiciones de su relación con Dios, contrastando su situación actual con aquello que originalmente aceptaron al ser formados como pueblo elegido.

Contexto literario

En los versículos previos (Jeremías 11:1-10), se presenta una acusación formal en nombre de Dios contra los habitantes de Judá, quienes han quebrantado su pacto al desobedecer las leyes que Dios les dio a través de Moisés. Se enfatiza que Dios no desea castigar, pero es justo que aquellas personas que violan el pacto sufran consecuencias. El llamado a escuchar el pacto recuerda que la base para su relación con Dios es la obediencia y no solo la observancia religiosa superficial.

Desarrollo del pasaje

La comisión para Jeremías y todos los profetas es comunicar a todo Judá y Jerusalén las palabras del pacto divino, para que comprendan que su privilegio como pueblo dependía estrictamente del cumplimiento de las condiciones pactadas con Dios. Este pacto fue acordado desde la salida de Egipto, donde Dios los libró para que sirvieran como sus fieles siervos. Obedecer la voz de Dios era la esencia de este contrato; ignorarlo significaba perder sus bendiciones y enfrentar maldiciones. El mensaje no era nuevo, sino un recordatorio urgente de lo que habían olvidado o descuidado, reclamando atención plena y sincera, pues la rebelión de Judá no era casual sino una convocatoria a traicionar y negar su alianza con Dios.

Nota de lectura

Este compromiso renovado a través de Jeremías es un ejemplo clásico de cómo la Escritura confronta al pueblo con sus fallas al recordar el pacto original. Además, el versículo muestra que la proclamación pública de la palabra de Dios debía extenderse a todas las comunidades, evidenciando la importancia de la palabra profética como medio para la corrección y la restauración espiritual del pueblo. La amenaza de maldición se presenta como un despertar a la responsabilidad y la seriedad con la que deben atender el pacto divino.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 11:1-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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