Isaías 27:5
Quien se aferre a mi fuerza, que haga la paz conmigo; sí, que haga la paz conmigo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
2 En aquel día, cántenle: «Viña de vino rojo».
3 Yo, el Señor, la cuido; la riego constantemente. La guardo de día y de noche para que nadie la dañe.
4 No hay furia en mí. ¿Quién pondrá zarzas y espinos contra mí en batalla? Los marchitaré y los quemaré juntos.
5 Quien se aferre a mi fuerza, que haga la paz conmigo; sí, que haga la paz conmigo.
6 En los días venideros, Jacob echará raíces; Israel florecerá y brotará, y llenará de fruto la faz del mundo.
7 ¿Lo han herido como hirieron a quienes lo hirieron? ¿O ha sido muerto como murieron los que él mató?
8 Con medida, al enviarla lejos, tú contenderás con ella; él la expulsó con su viento recio en el día del viento del oriente.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Isaías 27:5 forma parte de un pasaje que combina juicio y misericordia. En este versículo, Dios invita a quienes confían en Su fuerza a buscar la paz con Él. Se destaca que, aunque Dios puede mostrar enojo contra su pueblo por sus errores, está dispuesto a reconciliarse si ellos se humillan y buscan acercarse sinceramente a Él, aferrándose a Su poder para hacer la paz.
Contexto literario
El pasaje de Isaías 27:1-6 habla inicialmente del castigo hacia los enemigos de la iglesia, comparados con un poderoso leviatán o dragón que Dios vencerá. Luego, la atención se centra en la iglesia, representada como un viñedo valioso y protegido por Dios. El tema de la reconciliación se presenta en medio de esta protección y cuidado divino, mostrando la dinámica entre la disciplina y el amor de Dios hacia su pueblo.
Desarrollo del pasaje
En el contexto histórico, el profeta presenta una visión donde Dios actúa con justicia contra las potencias opresoras —los "leviatán"— que representan las amenazas terroríficas contra su pueblo. Pero al mismo tiempo, Dios asegura la protección constante y la bendición sobre su iglesia, comparándola con un viñedo que Él riega y cuida continuamente para que dé fruto. En medio de esta realidad, Isaías 27:5 contiene una invitación concreta: todos los que quieran estar en paz deben aferrarse a la fuerza divina, es decir, buscar en Dios su poder para superar la enemistad y obtener reconciliación. La respuesta de Dios al arrepentimiento es la restauración, no la destrucción absoluta, mostrando una paciencia y disposición para la armonía auténtica con su pueblo.
Nota de lectura
Este versículo muestra la tensión entre la justicia de Dios contra sus enemigos y Su misericordiosa disposición hacia su pueblo. En lugar de acabar de inmediato con la oposición interna, Dios espera que sus fieles tomen la iniciativa de acercarse y reconciliarse, confiando en su fuerza para lograr la paz. Esto revela un aspecto fundamental de la relación Dios-humano: la iniciativa divina para juzgar y proteger, y la humana para responder en fe y humildad para alcanzar la paz.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 27:1-6. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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