Hebreos 9:18
Por eso, ni siquiera el primer pacto fue inaugurado sin derramamiento de sangre.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
15 Por eso él es mediador de un nuevo pacto, para que, habiendo ocurrido una muerte para la redención de las transgresiones bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
16 Porque donde hay un testamento, es necesario que intervenga la muerte del testador.
17 Un testamento entra en vigor con la muerte, porque mientras vive el testador no tiene fuerza.
18 Por eso, ni siquiera el primer pacto fue inaugurado sin derramamiento de sangre.
19 Cuando Moisés proclamó todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de becerros y machos cabríos, junto con agua, lana escarlata e hisopo, y roció tanto el libro como a todo el pueblo,
20 diciendo: «Esta es la sangre del pacto que Dios ha ordenado para ustedes».
21 De igual modo roció con la sangre el tabernáculo y todos los utensilios del ministerio.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Hebreos 9:18 señala que incluso el primer pacto (o testamento) no fue inaugurado sin derramamiento de sangre. Esto refleja la importancia fundamental de la sangre en la ratificación y validez de los pactos entre Dios y el hombre. La sangre simboliza la vida y justicia necesaria para sellar la alianza, mostrando que ningún acuerdo sagrado podía realizarse sin este elemento crucial.
Contexto literario
Este versículo forma parte de una sección más amplia (Hebreos 9:15-22) donde el apóstol Pablo explica el evangelio figurado como un testamento. A diferencia de un pacto, un testamento es una disposición hecha voluntariamente por una persona y que sólo entra en vigor tras su muerte. Cristo es presentado como el mediador de este Nuevo Testamento, mediante cuya muerte se hacen efectivos todos los beneficios prometidos a los creyentes.
Desarrollo del pasaje
En la explicación histórica, se señala que la ratificación tanto del primer como del nuevo testamento requiere sangre. En el caso del antiguo pacto, Moisés aplicó sangre de animales según la ley para establecer la alianza, simbolizando la justicia y la santificación. Este acto es un tipo o figura del sacrificio de Cristo, cuya sangre es la única que realmente puede validar el Nuevo Testamento. La sangre aplicada tanto al libro de la ley como al pueblo y al tabernáculo muestra la mutua aceptación y compromiso entre Dios y su pueblo a través del sacrificio. Así, el derramamiento de sangre no es algo accidental sino esencial para la instauración y vigencia de la alianza divina.
Nota de lectura
La diferenciación entre pacto y testamento es clave para entender el argumento: el testamento requiere la muerte del testador para ser irrevocable y efectivo. La sangre ratifica esa muerte y el compromiso que conlleva. Además, el uso de elementos como el agua, la lana escarlata y el hisopo en la ceremonia de Moisés anticipan simbólicamente las realidades espirituales y sacramentales del cristianismo, relacionadas con el sacrificio y la justicia de Cristo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: hebrews 9:15-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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