Estudio / Génesis 3 / Versículo 12

Génesis 3:12

El hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y comí».

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

9 Y el Señor Dios llamó a Adán y le preguntó: «¿Dónde estás?»

10 Él respondió: «Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí».

11 Entonces Dios le dijo: «¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Acaso comiste del árbol del que te mandé no comer?»

12 El hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y comí».

13 Y el Señor Dios preguntó a la mujer: «¿Qué has hecho?» Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí».

14 Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por esto serás maldita entre todo el ganado y entre todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás y polvo comerás todos los días de tu vida;

15 y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la suya; ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón».

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Génesis 3:12, el hombre responde a Dios reconociendo que comió del árbol prohibido, pero intenta justificar su acción culpando a la mujer que le dio del fruto. Esta respuesta forma parte del relato donde ambos, hombre y mujer, son confrontados por Dios tras su desobediencia. La confesión del hombre no es un arrepentimiento sincero, sino una excusa que busca deslindar su responsabilidad y hasta implicar de forma indirecta a Dios al señalar que la mujer le fue dada por Él, como si eso justificara su decisión de comer.

Contexto literario

Este versículo se enmarca en Génesis 3:11-13, un momento en que Dios interroga a los primeros seres humanos tras haber comido el fruto prohibido. Dios tiene pleno conocimiento de su pecado, pero exige que ellos mismos lo confiesen para que puedan reconocer su culpa y humillarse. Se expone la desobediencia como una violación grave de un mandato justo y una traición a un pacto sagrado, que ha resultado en la pérdida de la comunión con Dios y la exposición a su juicio.

Desarrollo del pasaje

La confesión pero con excusa es la característica dominante en este diálogo. El hombre no niega la acción, pero atribuye su pecado a la mujer, mostrando una falta de disposición para asumir plenamente su responsabilidad. Además, la alusión a que Dios le dio a la mujer implica una cierta transferencia indirecta de culpa a Dios, lo que revela una actitud evasiva. La mujer, por su parte, culpará al serpiente, indicando cómo cada uno trata de responsabilizar a otros para minimizar su culpa. Este pasaje enseña la tendencia humana a justificar el pecado en lugar de enfrentar sus consecuencias con humildad y arrepentimiento.

Nota de lectura

El interrogatorio divino no busca informarse de un pecado oculto, sino provocar en ellos un reconocimiento genuino del mal cometido para su humillación. La tentación y el pecado involucran una decisión personal que no puede ser exculpada completamente por factores externos, aunque se reconozca el engaño del tentador. La responsabilidad es siempre individual y debe afrontarse sin intentar culpar a otros o a Dios por las propias elecciones.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 3:11-13. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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