Estudio / Génesis 3 / Versículo 11

Génesis 3:11

Entonces Dios le dijo: «¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Acaso comiste del árbol del que te mandé no comer?»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

8 Oyeron la voz del Señor Dios que caminaba por el jardín al fresco del día. Adán y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del jardín.

9 Y el Señor Dios llamó a Adán y le preguntó: «¿Dónde estás?»

10 Él respondió: «Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí».

11 Entonces Dios le dijo: «¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Acaso comiste del árbol del que te mandé no comer?»

12 El hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y comí».

13 Y el Señor Dios preguntó a la mujer: «¿Qué has hecho?» Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí».

14 Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por esto serás maldita entre todo el ganado y entre todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás y polvo comerás todos los días de tu vida;

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Génesis 3:11 presenta a Dios interrogando a Adán tras haber pecado, destacando cómo Dios conoce el pecado, pero exige una confesión espontánea y humilde del hombre. La pregunta de Dios sobre quién le dijo que estaba desnudo señala la toma de conciencia del pecado y la vergüenza. Además, se recuerda el mandato específico que Dios dio respecto al árbol prohibido, mostrando que el pecado se revela plenamente al compararlo con la ley divina. La confesión de Adán es forzada pero también revela un intento de justificar y minimizar su falta, al culpar a Eva y, indirectamente, a Dios mismo por haber dado a Eva como compañera. Por su parte, Eva, en Génesis 3:13, también confiesa pero justifica su acción echando la culpa al engaño del serpent. Esto refleja una tendencia humana a aceptar el placer o beneficio del pecado, pero esquivar la responsabilidad y la vergüenza que genera.

Contexto literario

Este pasaje forma parte del relato de la caída del hombre (Génesis 3:11-13) que describe cómo Adán y Eva pecaron desobedeciendo el mandato divino. Tras comer del fruto prohibido, enfrentan el juicio de Dios, en donde se manifiestan sus intentos de excusarse y justificar su acción en vez de un arrepentimiento genuino. Dios, conocedor absoluto del hecho, busca que reconozcan su pecado y la gravedad de la ofensa contra Él, un Dios justo y benefactor. La narrativa subraya la importancia de la confesión sincera y la responsabilidad personal ante el pecado, así como las consecuencias de transferir la culpa a otros.

Desarrollo del pasaje

El interrogatorio divino a Adán evidencia que el pecado no solo es una acción sino una ruptura con la relación con Dios y una pérdida de la inocencia, ya visible en la conciencia del propio cuerpo y la vergüenza. La respuesta de Adán muestra cómo el ser humano tiende a buscar excusas externas para sus faltas, en lugar de asumir su culpa: culpa a Eva y -a través de ello- a Dios por la situación. De igual modo, Eva responsabiliza al ser engañado por el serpent, mostrando la manera en que el pecado apela al engaño y genera corrupción moral. Esta dinámica revela la complejidad del pecado humano: es tanto personal como relacional y afecta la confianza en Dios y entre seres humanos. El pasaje invita a reflexionar sobre la sinceridad al enfrentar nuestras faltas, la necesidad de humildad y la imposibilidad de justificar el pecado a través de otros.

Nota de lectura

Aunque Dios conoce ya el pecado, exige del hombre una confesión franca y humilde para alcanzar el reconocimiento de la culpa y la humillación necesarias ante la ofensa cometida. Las excusas de Adán y Eva son intentos de evitar la plena responsabilidad y mostrar que el pecado no solo separa de Dios, sino que distorsiona la percepción propia y de las relaciones. El engaño del serpent simboliza la naturaleza traicionera de la tentación y como el pecado busca disfrazarse de algo atractivo, aunque siempre conduce a la ruina espiritual.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 3:11-13. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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