Estudio / Ezequiel 26 / Versículo 12

Ezequiel 26:12

Saquearán tus riquezas y tomarán tus mercancías; derribarán tus muros y destruirán tus casas hermosas; pondrán tus piedras, tu madera y tu polvo en medio de las aguas.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

9 Pondrá arietes contra tus muros y, con sus hachas, derribará tus torres.

10 Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrirá; tus muros temblarán al estruendo de los jinetes, de las ruedas y de los carros, cuando él entre por tus puertas, como se entra en una ciudad abierta por brecha.

11 Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles; a tu pueblo matará a espada, y tus fuertes pilares caerán a tierra.

12 Saquearán tus riquezas y tomarán tus mercancías; derribarán tus muros y destruirán tus casas hermosas; pondrán tus piedras, tu madera y tu polvo en medio de las aguas.

13 Haré cesar el estruendo de tus canciones, y no se oirá más el sonido de tus arpas.

14 Te haré como la cima de una roca; serás un lugar para tender redes; nunca más serás edificada, porque yo, el Señor, he hablado —dice el Señor Dios—.

15 Así dice el Señor Dios a Tiro: ¿No temblarán las islas al oír el estruendo de tu caída, cuando giman los heridos y haya matanza en medio de ti?

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo 26:12 de Ezequiel forma parte de una profecía que anuncia la caída y destrucción total de la ciudad de Tiro. En él se describe cómo los enemigos saquean sus riquezas y mercancías, derriban sus murallas y destruyen sus casas hermosas. Más aún, los materiales que constituían la ciudad, como piedras y maderas, serán esparcidos en medio del agua, señalando una devastación completa y definitiva. La profecía destaca la certeza e irreversibilidad del juicio divino sobre la ciudad debido a su actitud egoísta y su placer ante la caída de Jerusalén.

Contexto literario

Este pasaje se inscribe en una profecía más amplia (Ezequiel 26:1-14) dirigida contra Tiro, fechada en el undécimo año durante la caída de Jerusalén. La ciudad de Tiro, un importante centro comercial y portuario, fue advertida por Dios a través del profeta Ezequiel debido a su postura de rivalidad y codicia frente a Jerusalén. Aunque no hubo odio religioso abierto como con otros pueblos, Tiro se regocijaba en el daño sufrido por Jerusalén, esperando beneficiarse económicamente de su ruina. Esta conducta egoísta y falta de empatía desató la condena de Dios y el anuncio de un castigo inevitable y completo.

Desarrollo del pasaje

El comentario histórico explica que la profecía refleja la realidad política y económica del tiempo: Tiro, más que enemistad, ejercía una competencia económica con Jerusalén y se alegraba secretamente por su destrucción, esperando capitalizar la caída para atraer a sus antiguos visitantes y comerciantes. Sin embargo, tal actitud fue considerada un pecado grave, producto de la codicia y la insensibilidad ante el sufrimiento ajeno. La consecuencia anunciada fue que un enemigo poderoso, representado por Nabucodonosor, traería una invasión total que arrasaría la ciudad. No solo se destruirían sus murallas y casas, sino que incluso los cimientos y materiales serían removidos y arrojados al mar, dejando la ciudad sin posibilidad de restauración. Esto simboliza el juicio completo y la derrota total que experimentaría Tiro por su falta de solidaridad y justicia. El pasaje alerta sobre el peligro de alegrarse del mal ajeno y muestra que la prosperidad basada en la ruina de otros es efímera y condenada por Dios.

Nota de lectura

Es importante destacar que la actitud de Tiro, expresada no como odio directo, sino como placer ante la ruina de otro pueblo, se considera un pecado serio que incurre en la desaprobación divina. Esto revela un principio moral sobre la empatía y el respeto hacia el sufrimiento de otros, principios que se reflejan en la justicia de Dios. También resalta que las riquezas y la prosperidad obtenidas a costa de la desgracia ajena no solo son inestables, sino que pueden desencadenar el juicio divino. Finalmente, la profecía muestra que ninguna fortaleza humana puede resistir el juicio de Dios cuando Él ha decidido su destrucción.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 26:1-14. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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