Éxodo 10:27
Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
24 Entonces Faraón llamó a Moisés y le dijo: «Vayan, sirvan al Señor; solo queden sus rebaños y ganados; también sus pequeños pueden ir con ustedes».
25 Pero Moisés respondió: «También nos darás sacrificios y holocaustos para ofrecer al Señor nuestro Dios».
26 «Nuestros ganados también irán con nosotros; no quedará ni una pezuña, porque de ellos tomaremos para servir al Señor nuestro Dios. No sabremos con qué servirle hasta que lleguemos allá».
27 Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
28 Entonces Faraón le dijo: «¡Fuera de mi presencia! Cuídate de no volver a ver mi rostro, porque el día que lo veas, morirás».
29 Y Moisés respondió: «Has hablado bien; no volveré a ver tu rostro».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Éxodo 10:27 muestra la consecuencia directa de la plaga de oscuridad sobre Egipto: el Señor endurece el corazón de Faraón, quien se niega a liberar a los israelitas. Este endurecimiento refleja cómo la voluntad de Faraón se ve afectada por la intervención divina, impidiéndole ceder a las demandas de liberación pese al sufrimiento de su pueblo. La expresión resalta la soberanía de Dios en la situación y la resistencia humana ante su voluntad.
Contexto literario
Este versículo se encuentra dentro del relato de la octava plaga que Dios envió a Egipto: la oscuridad absoluta que cubrió la tierra por tres días (Éxodo 10:21-29). Durante este tiempo, todo Egipto estaba sumido en una oscuridad palpable y aterradora, mientras que en las moradas de los israelitas había luz. A pesar de esta demostración del poder divino, Faraón permanece obstinado, incluso tratando de negociar condiciones para liberar a los israelitas, pero finalmente rechazando cualquier concesión y prohibiendo a Moisés acercarse a él.
Desarrollo del pasaje
La plaga de oscuridad constituyó un castigo severo y simbólico, ya que Egipto, bajo el dominio del faraón, estaba asociado con la opresión y la falta de luz espiritual. La oscuridad era total, palpable y atormentaba a los egipcios, hasta el punto que no podían verse unos a otros. Sin embargo, este tiempo permitió a Faraón reflexionar sobre su decisión; no obstante, su corazón fue endurecido no solo por su propia terquedad, sino también por la acción directa de Dios. La insistencia de Moisés en exigir la salida completa de los israelitas junto con su ganado representa la justicia y la integridad de las demandas divinas. La negativa definitiva de Faraón, expresada en este versículo, marca la escalada del conflicto entre la voluntad humana y el decreto divino.
Nota de lectura
El endurecimiento del corazón de Faraón es presentado aquí como una acción de Dios, que a la vez permite la obstinación humana para manifestar su juicio justo. La oscuridad representa más que una plaga física; simboliza la ceguera espiritual y la esclavitud del pecado. Mientras Egipto sufría esta oscuridad, los israelitas tenían luz, subrayando la protección divina sobre su pueblo. El rechazo de Faraón anticipa su caída y la liberación próxima de Israel, evidenciando que la resistencia contra Dios solo conduce a consecuencias mayores.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 10:21-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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