Deuteronomio 14:27
Y al levita que habite dentro de tus puertas, no lo abandonarás, porque no tiene parte ni heredad contigo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
24 Y si el camino es demasiado largo para ti, de modo que no puedas llevarlo, porque el lugar que el Señor tu Dios escoja para poner allí su nombre te queda lejos, cuando el Señor tu Dios te haya bendecido,
25 entonces lo convertirás en dinero, tomarás ese dinero en tu mano y te dirigirás al lugar que el Señor tu Dios haya escogido.
26 Y gastarás ese dinero en todo lo que desees: en ganado, en ovejas, en vino, en bebida fuerte o en cualquier cosa que tu alma anhele. Comerás allí delante del Señor tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.
27 Y al levita que habite dentro de tus puertas, no lo abandonarás, porque no tiene parte ni heredad contigo.
28 Al final de cada tres años sacarás todo el diezmo de tu producto de ese año y lo depositarás dentro de tus puertas.
29 Entonces vendrán el levita (que no tiene parte ni heredad contigo), el extranjero, el huérfano y la viuda que estén dentro de tus puertas, y comerán hasta saciarse; para que el Señor tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Deuteronomio 14:27 forma parte de la ley sobre los diezmos, en particular de la segunda porción que debía entregarse. Esta segunda décima se separaba después de que los levitas hubieran recibido su parte primero como heredad, dado que ellos no poseían tierras propias. Se ordenaba a los israelitas no abandonar a los levitas que vivieran en sus localidades, ya que carecían de herencia propia y dependían del pueblo para su sustento.
Contexto literario
En el contexto de Deuteronomio 14:22-29, la ley establece una doble décima de los productos de la tierra: la primera destinada al mantenimiento de los levitas, que servían como maestros y ministros religiosos; y la segunda para ser consumida en piedad o caridad, alternando entre fiestas religiosas y ayuda a los necesitados. Este sistema garantizaba tanto la permanencia de la enseñanza espiritual como la justicia social dentro del pueblo.
Desarrollo del pasaje
El versículo alerta sobre la obligación de no abandonar al levita, recordando que no tiene parte ni heredad en la tierra del pueblo. Esto resalta la necesidad de apoyar a quienes se dedican al servicio religioso y a la enseñanza de la ley, quienes dependían de las ofrendas voluntarias y del cuidado comunitario. La ley, al enfatizar esta obligación, fortalece la conciencia colectiva de responsabilidad y hospitalidad hacia los siervos de Dios. Así, se aseguraba que los recursos consagrados a Dios beneficiaran tanto la comunidad religiosa como socialmente a quienes no tenían medios propios.
Nota de lectura
El compromiso con el sostén y la acogida del levita refleja una preocupación profunda por el bienestar espiritual y material del pueblo. La separación de los diezmos no solo es un acto de justicia, sino también un medio para fomentar la continuidad del fiel servicio religioso y la cohesión social. La promesa de bendición para quienes cumplen estas disposiciones revela una relación dinámica entre la obediencia, la solidaridad y la prosperidad autorizadas por la ley.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 14:22-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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