Deuteronomio 12:18
Sino que los comerás delante del Señor tu Dios, en el lugar que él elija; tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habite dentro de tus puertas. Y te alegrarás delante del Señor tu Dios en todo lo que emprendas.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
15 Sin embargo, podrás matar y comer carne en todas tus ciudades, conforme al deseo de tu alma, según la bendición que el Señor tu Dios te haya dado; tanto el impuro como el puro podrán comerla, como si fuera gacela o ciervo.
16 Pero no comerán la sangre; la derramarán sobre la tierra como agua.
17 No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu vino, de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado o de tu rebaño, ni ninguno de los votos que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos.
18 Sino que los comerás delante del Señor tu Dios, en el lugar que él elija; tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habite dentro de tus puertas. Y te alegrarás delante del Señor tu Dios en todo lo que emprendas.
19 Cuida de no abandonar al levita todos los días que vivas en la tierra.
20 Cuando el Señor tu Dios ensanche tu territorio, como te ha prometido, y digas: «Quiero comer carne», porque deseas comer carne, podrás comer toda la carne que desees.
21 Si el lugar que el Señor tu Dios elija para poner allí su nombre te queda lejos, entonces podrás matar de tu ganado y de tu rebaño, que el Señor te haya dado, conforme a lo que te he mandado, y comerás en tus ciudades todo lo que desees.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Deuteronomio 12:18 se establece una instrucción cuidadosa para que el pueblo de Israel consuma sus alimentos ofrecidos en el lugar que Dios elija, acompañados de alegría ante el Señor. Este mandato se ubica dentro de un contexto más amplio (Deuteronomio 12:5-32) que insiste en que todas las ofrendas y sacrificios sean presentados en un único lugar determinado por Dios, fortaleciendo así la unidad y la pureza en la adoración del pueblo. La repetición constante de estas instrucciones refleja la necesidad de evitar la idolatría y la superstición, asegurando que el culto sea uniforme y dirigido al Dios único a través de su mediador designado.
Contexto literario
El pasaje forma parte de una exhortación dirigida a los israelitas asentados en Canaán, cuando hayan hallado seguridad y descanso. Allí, Dios escogerá un lugar específico para centralizar el culto, evitando disputas territoriales y promoviendo la unidad religiosa. Esta regulación busca preservar la pureza del culto y la comunión entre los creyentes, ya que todos deben presentar sus ofrendas y celebrar juntos, acompañados de los Levitas que servían en la enseñanza y apoyo espiritual. La centralización también simboliza la pertenencia exclusiva a Dios y anticipa la mediación única entre Él y el hombre.
Desarrollo del pasaje
El versículo indica que toda familia y sus miembros, incluidos hijos, servidores y el levita en sus ciudades, deben participar en la celebración de las ofrendas y alimentarse de ellas alegres, con una actitud de gozo santo. Esta celebración no solo es un acto de obediencia sino también una experiencia comunitaria que fortalece los lazos sociales y espirituales. Al compartir estos alimentos en la presencia de Dios, se reconoce su señorío y se manifiesta gratitud. De este modo, el servicio al Señor se convierte en motivo de gozo constante, que fortalece a los fieles y los capacita para realizar sus labores con entusiasmo. Además, la inclusión de los levitas, que no tenían herencia territorial, asegura su sustento y participación en el bienestar del pueblo.
Nota de lectura
El énfasis repetido en llevar las ofrendas a un único lugar elegido por Dios responde a los riesgos de la dispersión en prácticas corruptas y a la necesidad de unidad doctrinal y social del pueblo. Este ayuntamiento ritual es más que un acto de culto; es un símbolo profundo de la exclusividad de Dios y del mediador único entre Dios y el hombre. Asimismo, el mandato de alegrarse durante este acto es fundamental para entender que la vida religiosa debe estar impregnada de gozo y no debe ser una carga tediosa o rutinaria. La obligación de cuidar a los levitas refleja una preocupación social que trasciende el culto y se extiende a la justicia y solidaridad dentro de la comunidad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 12:5-32. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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