Estudio / Deuteronomio 12 / Versículo 15

Deuteronomio 12:15

Sin embargo, podrás matar y comer carne en todas tus ciudades, conforme al deseo de tu alma, según la bendición que el Señor tu Dios te haya dado; tanto el impuro como el puro podrán comerla, como si fuera gacela o ciervo.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

12 Y se alegrarán delante del Señor su Dios, ustedes, sus hijos e hijas, sus siervos y siervas, y el levita que habite dentro de sus puertas, pues él no tiene parte ni herencia con ustedes.

13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas.

14 Sino que los ofrecerás en el lugar que el Señor elija en una de tus tribus; allí presentarás tus holocaustos y allí cumplirás todo lo que te mando.

15 Sin embargo, podrás matar y comer carne en todas tus ciudades, conforme al deseo de tu alma, según la bendición que el Señor tu Dios te haya dado; tanto el impuro como el puro podrán comerla, como si fuera gacela o ciervo.

16 Pero no comerán la sangre; la derramarán sobre la tierra como agua.

17 No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu vino, de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado o de tu rebaño, ni ninguno de los votos que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos.

18 Sino que los comerás delante del Señor tu Dios, en el lugar que él elija; tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habite dentro de tus puertas. Y te alegrarás delante del Señor tu Dios en todo lo que emprendas.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Deuteronomio 12:15 se establece una importante excepción a la regla de centralizar los sacrificios en un solo lugar sagrado designado por Dios. Aunque todo sacrificio debía ser ofrecido en el altar consagrado que Dios elegiría, aquí se permite matar y comer carne ordinaria en todas las ciudades, conforme al deseo personal y a la bendición recibida. Esta carne común puede ser consumida tanto por personas puras como impuras, como si fuera carne de gacela o ciervo, lo que marca una diferencia clara con la carne de sacrificios, que estaba estrictamente regulada. Esta concesión se da al asentarse en Canaán, porque vivir lejos del lugar centralizado haría difícil cumplir la norma del sacrificio único, mostrando un aspecto pragmático en la ley que busca impedir malentendidos o durezas que atribuyeran a Dios una restricción injusta o caprichosa.

Contexto literario

Dentro del capítulo 12 de Deuteronomio (versículos 5 al 32), se presentan instrucciones claras sobre la centralización del culto y los sacrificios en un único lugar que Dios elegiría, para evitar la idolatría y mantener la unidad y pureza de la adoración. Se insisten múltiples veces en la obligación de traer allí los sacrificios, pero se reconocen excepciones para la alimentación cotidiana con carne común en las ciudades, regulando la alimentación para evitar prácticas idólatras y confirmar la obediencia. Este marco legal pretende consolidar la identidad religiosa y social del pueblo a la vez que previene abusos o costumbres corruptas.

Desarrollo del pasaje

El mandato de no realizar sacrificios fuera del altar elegido es enfático y repetido, dada la susceptibilidad del pueblo a caer en idolatría y superstición, y para preservar la unidad religiosa. Sin embargo, cuando se les promete descanso en Canaán y vivir discretamente en sus ciudades, se les concede matar y comer carne para uso común, sin requerir que esa carne sea ofrecida como sacrificio. La ley distingue la carne de sacrificio, destinada exclusivamente al altar, de la carne común que pueden comer libremente. Esta distinción también se aplica a personas puras e impuras, reafirmando que la prohibición no alcanzaba la comida diaria ordinaria. El mandato de no comer sangre y vivir según la bendición recibida evita abusos y falsas ideas sobre las restricciones divinas. Así, el texto acomoda la practica religiosa a las necesidades reales sin menoscabar su finalidad espiritual.

Nota de lectura

Este versículo representa una regulación que combina la exigencia espiritual con un sentido práctico y pastoral. Reconoce las condiciones reales de vida del pueblo y previene que prohibiciones ceremoniales generen durezas o falsas ideas acerca de Dios. Al permitir comer carne en las ciudades conforme a la bendición dada, se evita caer en interpretaciones duras que pudieran afectar la relación con Dios y el bienestar comunitario. Esta excepción refuerza que la ley no es para cargas indebidas sino para orden, pureza y comunión genuina con Dios. Además, refleja cómo las normas debían estrictamente aplicarse al culto centralizado para evitar corrupciones, pero la vida cotidiana tenía flexibilidad dentro de la bendición divina.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 12:5-32. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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