Estudio / Deuteronomio 12 / Versículo 20

Deuteronomio 12:20

Cuando el Señor tu Dios ensanche tu territorio, como te ha prometido, y digas: «Quiero comer carne», porque deseas comer carne, podrás comer toda la carne que desees.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

17 No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu vino, de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado o de tu rebaño, ni ninguno de los votos que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos.

18 Sino que los comerás delante del Señor tu Dios, en el lugar que él elija; tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habite dentro de tus puertas. Y te alegrarás delante del Señor tu Dios en todo lo que emprendas.

19 Cuida de no abandonar al levita todos los días que vivas en la tierra.

20 Cuando el Señor tu Dios ensanche tu territorio, como te ha prometido, y digas: «Quiero comer carne», porque deseas comer carne, podrás comer toda la carne que desees.

21 Si el lugar que el Señor tu Dios elija para poner allí su nombre te queda lejos, entonces podrás matar de tu ganado y de tu rebaño, que el Señor te haya dado, conforme a lo que te he mandado, y comerás en tus ciudades todo lo que desees.

22 Así como se come la gacela y el ciervo, así la comerás; tanto el impuro como el puro podrán comerla por igual.

23 Pero asegúrate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida; no comerás la vida junto con la carne.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Deuteronomio 12:20 se encuentra dentro de una instrucción más amplia (v. 5-32) que se enfoca en la ubicación y regulación del culto israelita con el fin de preservar la pureza religiosa y la unidad del pueblo. En este contexto, se establece que cuando Dios amplíe el territorio de Israel y les provea seguridad y descanso en la tierra prometida, los israelitas tendrán la libertad de comer carne en sus hogares según su deseo. Esto significa un cambio respecto al tiempo del desierto, cuando la carne debía ser sacrificada y consumida en el lugar que Dios eligiera, en comunión con el altar y el sacerdocio. Sin embargo, ya en la tierra prometida, pueden sacrificar animales para consumo personal sin la obligación de llevar la carne al altar, siempre y cuando cumplan ciertas condiciones, como no comer sangre y hacerlo con gratitud por la bendición divina. Esta libertad reconocida atiende a la realidad de la distancia y al estilo de vida asentado en diversas regiones. El comentarista señala que esta autorización tiene límites claros y no implica un consumo desmedido o indebido, pues deben respetar la bendición concedida, vivir según sus posibilidades y evitar cualquier práctica supersticiosa o idolátrica relacionada con el sacrificio y el consumo de carne. Se destaca también el valor de que el culto al Señor se mantenga en un lugar determinado, símbolo de unidad y del único mediador entre Dios y los hombres, así como la prohibición de conservar prácticas religiosas corruptas del desierto o de Canaán.

Contexto literario

El pasaje forma parte de las directrices dadas a Israel antes de entrar en la tierra prometida, en Deuteronomio 12:5-32, donde se ordena traer todas las ofrendas a un lugar único designado por Dios, se regulan las ofrendas, sacrificios y el culto para prevenir la idolatría y fomentar la comunión y unidad del pueblo. Se establecen normas para las carnes que pueden ser consumidas libremente y aquellas que requieren sacrificio en el altar, con énfasis en la pureza ritual y respeto a las leyes divinas.

Desarrollo del pasaje

El texto explica que antes, en el desierto, la carne debía ser sacrificada en el altar y no consumida libremente en casa, pero cuando Dios amplíe el territorio y les dé seguridad, podrán matar y comer carne a voluntad. Esta disposición se repite varias veces para evitar confusiones y malos entendidos que pudieran sembrar sospechas sobre la generosidad divina. Los israelitas deben consumir la carne conforme a la bendición recibida, evitando la codicia o la disolución. Además, prohíben el consumo de sangre porque la sangre representa la vida, que pertenece a Dios como dador de la misma. También se advierte contra prácticas supersticiosas ligadas a la sangre y a sacrificios idolátricos, presentes en antiguas culturas. En suma, la libertad para comer carne se concede bajo un marco regulador que busca proteger la integridad religiosa y social del pueblo.

Nota de lectura

El comentarista subraya que la insistencia en la unicidad del lugar del culto es para preservar la fe monoteísta y la unidad del pueblo, evitar sincretismos y supersticiones y señalar que solo hay un mediador entre Dios y los hombres. La transición que marca Deuteronomio 12:20 refleja la adaptación de las normas religiosas a la nueva realidad territorial y social, manteniendo siempre la reverencia y el respeto a las leyes divinas. También se recalca la importancia de la moderación en el consumo y la observancia del respeto a la sangre, dado su significado sagrado, diferenciando al pueblo elegido de las prácticas paganas.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 12:5-32. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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