Jeremías 32:29
«Y los caldeos que luchan contra esta ciudad vendrán, prenderán fuego a esta ciudad y la quemarán, junto con las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a otros dioses para provocarme a ira».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
26 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías, diciendo:
27 «He aquí, yo soy el Señor, el Dios de toda carne. ¿Habrá algo demasiado difícil para mí?»
28 «Por tanto, así dice el Señor: He aquí, yo entrego esta ciudad en manos de los caldeos y en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él la tomará».
29 «Y los caldeos que luchan contra esta ciudad vendrán, prenderán fuego a esta ciudad y la quemarán, junto con las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a otros dioses para provocarme a ira».
30 «Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mí desde su juventud; porque los hijos de Israel solo han provocado mi ira con la obra de sus manos, dice el Señor».
31 «Porque esta ciudad ha sido para mí causa de mi ira y de mi furor desde el día que la edificaron hasta hoy, para que yo la quite de delante de mi rostro».
32 «Por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que han hecho para provocarme a ira, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 32:29 se inserta en un discurso donde Dios responde a la oración de Jeremías revelando el juicio inminente sobre Jerusalén, debido a su persistente idolatría y provocación directa contra Él. La seguridad en la justicia divina y la soberanía absoluta de Dios son fundamentales en esta escena, asegurando que la destrucción por mano de los caldeos será inexorable. La mención del incendio y la quema de la ciudad, incluyendo casas donde se rendía culto a Baal e idólatras, subraya la severidad del castigo divino motivado por la rebelión ardiente contra Él.
Contexto literario
Jeremías 32:26-44 sitúa esta declaración en el marco de una revelación dual: anuncia la ruina segura de Jerusalén por el castigo de Dios, pero también profetiza un futuro restablecimiento y bendición para las generaciones venideras. Este momento sigue a la orden dada a Jeremías de comprar un campo en Anathoth, un acto simbólico que refleja tanto la firme condena del presente como la esperanza en la restauración futura. Jerusalén, a pesar de su santidad aparente, ha sido un foco constante de provocación a Dios a través de idolatrías y pecados públicos y flagrantes.
Desarrollo del pasaje
El pasaje resalta la soberanía de Dios, quien controla el destino de todas las naciones y personas (Jer 32:27) y no detendrá el juicio contra Jerusalén (Jer 32:28-29). La razón fundamental para la caída de la ciudad es el pecado: se describe una idolatría descarada, con sacrificios y ofrendas hechas abiertamente en los techos de las casas, una provocación directa contra Dios. Esta conducta incluye la participación de todas las clases sociales, desde el pueblo común hasta los líderes religiosos y políticos, quienes han ignorado repetidas llamadas a la conversión, hasta profanar el templo mediante la adoración a ídolos y prácticas abominables como el sacrificio de niños a Moloch. El pecado y la rebeldía no solo han contaminado Jerusalén, sino también todo Judá, sellando así el destino devastador de la nación.
Nota de lectura
Este versículo y su contexto forman parte de un mensaje complejo donde coexisten el juicio severo y la promesa de restauración futura. La severidad del castigo se explica como consecuencia directa e ineludible de la persistente provocación y desobediencia de Israel. A la vez, recuerda que las señales de futura misericordia no eximen del sufrimiento presente y llama a apreciar tanto la justicia como la gracia divinas, animando a una reflexión profunda sobre la responsabilidad humana en el cumplimiento de la palabra de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 32:26-44. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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