Isaías 37:13
¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Ivá?»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
10 «Así hablarán a Ezequías, rey de Judá, diciendo: Que tu Dios, en quien confías, no te engañe con la promesa: “Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria”.
11 He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las tierras, destruyéndolas por completo. ¿Y acaso tú serás librado?
12 ¿Acaso los dioses de las naciones que mis padres destruyeron —como Gozán, Harán, Rezef y los hijos de Edén que estaban en Telasar— los libraron?
13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Ivá?»
14 Ezequías recibió la carta de mano de los mensajeros y la leyó; luego subió a la casa del Señor y la extendió delante de Él.
15 Y Ezequías oró al Señor, diciendo:
16 «Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que habitas entre los querubines, solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Isaías 37:13 menciona con tono desafiante a varios reyes vasallos de Asiria, preguntando dónde están mientras el rey de Judá enfrenta la amenaza de Sennacherib. Este pasaje refleja la autosuficiencia y la arrogancia del ejército asirio, apoyándose en la conquista de otros territorios para justificar su poder y dominio sobre Judá.
Contexto literario
En Isaías 37:8-20 se presenta el episodio donde el rey de Judá, Ezequías, enfrenta la invasión del ejército asirio liderado por Sennacherib. Después de que el general asirio, Rab-saque, desafía a Judá con amenazas, Ezequías presenta la situación ante Dios en oración, confiando en la protección divina frente a una amenaza aparentemente imparable. El pasaje destaca la soberbia del enemigo y la fe de Judá en el Dios único y soberano.
Desarrollo del pasaje
La mención de los reyes de Hamat, Arfad, Sefarvaim, Hena e Ivá muestra que Sennacherib ya había sometido a otros reinos a su poder y que esperaba que Judá fuera un objetivo fácil, dado el destino de estos territorios. El comentarista señala que la escritura de tales amenazas y discursos soberbios es aún más perjudicial que hablarlas, porque exhiben una intención clara y perduran más. Además, se subraya que la confianza en las conquistas pasadas llevó a Sennacherib a subestimar a Judá y a Dios, lo que es una lección sobre cómo los éxitos pueden endurecer el corazón pecador. Ezequías, en respuesta, no responde directamente sino que deja el asunto en manos de Dios, mostrando fe activa en medio del peligro y aprovechando la libertad de presentar su caso abiertamente ante Él en oración, reconociendo el poder supremo de Dios sobre todas las naciones y sus ejércitos.
Nota de lectura
El pasaje enseña la importancia de confiar en Dios en tiempos de adversidad, reconociendo su soberanía y justicia. También muestra que la arrogancia humana basada en el poder temporal es transitoria y que la verdadera protección y justicia vienen de Dios. La libertad de acercarse a Dios con sinceridad y presentar nuestras causas es un privilegio que fortalece la fe en medio de las pruebas.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 37:8-20. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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