Esdras 2:70
Así, los sacerdotes, los levitas, algunos del pueblo, los cantores, los porteros y los netineos habitaron en sus ciudades, y todo Israel en sus propias ciudades.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
67 cuatrocientos treinta y cinco camellos y seis mil setecientos veinte asnos.
68 Y algunos de los jefes de familia, cuando llegaron a la casa del Señor que está en Jerusalén, ofrecieron voluntariamente para la casa de Dios, para restaurarla en su lugar.
69 Dieron según sus posibilidades al tesoro de la obra: sesenta y un mil dracmas de oro, cinco mil minas de plata y cien túnicas sacerdotales.
70 Así, los sacerdotes, los levitas, algunos del pueblo, los cantores, los porteros y los netineos habitaron en sus ciudades, y todo Israel en sus propias ciudades.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezra 2:70 resume la situación de los fieles que regresaron del exilio en Babilonia, incluyendo sacerdotes, levitas, cantores, porteros y netineos, quienes habitaron en sus respectivas ciudades asignadas. Aunque las ciudades estaban en ruinas, ellos se asentaron agradecidos por la libertad y las propiedades heredadas, valorando más la unidad y la esperanza que las comodidades materiales.
Contexto literario
Este versículo pertenece al pasaje que detalla el regreso del pueblo de Israel desde Babilonia, enumerando a los grupos que volvieron y la cantidad de personas implicadas. El grupo retornante era más numeroso que el que había sido llevado cautivo originalmente, reflejando un crecimiento durante el cautiverio. Además, se describe la disposición del pueblo a contribuir generosamente para la reconstrucción del templo, pese a sus limitados recursos.
Desarrollo del pasaje
El comentario destaca que la población retornante era aún pequeña para reconstituir una nación, pero basada en la antigua promesa divina, crecería con el tiempo. Su situación era modesta, con pocos sirvientes y animales de carga, y poseían una comunidad organizada con roles definidos como cantores para las ceremonias de lamento, según las profecías. A pesar de la destrucción de Jerusalén y del templo, el pueblo se mantuvo devoto, reuniéndose en el lugar sagrado aun cuando fuera solo una ruina, y aportando fondos para restaurar la casa del Señor. Ellos se conformaron con habitar sus ciudades antiguas, aunque deterioradas, valorando la libertad y la propiedad sobre la abundancia o el poder. Esta situación generó armonía y unidad entre ellos, un buen augurio para su asentamiento futuro, en contraste con las discordias que provocaron ruinas posteriores.
Nota de lectura
La referencia a las ofrendas, aunque modestas comparadas con tiempos anteriores, subraya que la calidad del acto de entrega es más importante que la cantidad. También resalta la importancia de la disposición y devoción del pueblo, que valora su identidad y herencia a pesar de las circunstancias adversas. La unidad del pueblo en este momento es interpretada como un factor clave para su estabilidad inicial después del exilio.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezra 2:64-70. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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