Ezequiel 36:29
«Los libraré de todas sus impurezas; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no permitiré que tengan hambre».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
26 «Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; arrancaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne».
27 «Pondré mi espíritu dentro de ustedes y haré que caminen en mis estatutos, y que guarden y cumplan mis decretos».
28 «Habitarán en la tierra que di a sus padres; serán mi pueblo y yo seré su Dios».
29 «Los libraré de todas sus impurezas; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no permitiré que tengan hambre».
30 «Multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que nunca más sufran el oprobio del hambre entre las naciones».
31 «Entonces recordarán sus malos caminos y sus obras que no fueron buenas, y se aborrecerán a sí mismos por sus iniquidades y por sus abominaciones».
32 «No lo hago por ustedes, dice el Señor Dios, sepan esto. Avergüéncense y confúndanse por sus caminos, casa de Israel».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 36:29 forma parte de una promesa amplia de restauración para el pueblo de Israel, donde Dios asegura que purificará a su pueblo de toda impureza, multiplicará su prosperidad y eliminará el hambre. Este versículo destaca la renovación espiritual y material que Dios llevará a cabo, mostrando que Él los librará de sus manchas y bendecirá la tierra para que produzca abundancia, asegurando así la provisión necesaria.
Contexto literario
El versículo se encuentra dentro del pasaje de Ezequiel 36:25-38, en el cual Dios promete a Israel una completa restauración tras el exilio, tanto en su relación con Él como en las condiciones de su tierra. Este rango expone la transformación interna por medio del Espíritu, la renovación del corazón, el regreso a la tierra prometida y la bendición abundante que la acompañará, dejando claro que estas acciones no se deben al mérito del pueblo, sino al propósito soberano de Dios.
Desarrollo del pasaje
Ante la posible desilusión del pueblo por su pecado y destierro, el texto promete que Dios no sólo los liberará de sus impurezas, sino que también multiplicará los frutos de la tierra, pronunciando que no sufrirán hambre. Esta oferta implica una purificación espiritual efectiva que los prepara para recibir la bendición material. La abundancia que Dios proveerá restaurará la fertilidad de su tierra y el bienestar de sus habitantes, contrarrestando el reproche del hambre que habían padecido. El versículo es una expresión de la gracia divina que transforma tanto el corazón como las circunstancias, manifestando un cuidado integral sobre la vida del pueblo.
Nota de lectura
Este pasaje recalca que la restauración prometida es un acto divino de gracia, donde Dios prepara y capacita al pueblo para ser receptivo a la misericordia ofrecida. La purificación de impurezas y la provisión abundante señalan una renovación integral, interior y exterior, que anticipa la bendición espiritual y material derivada del nuevo pacto con Dios. Además, la ayuda divina no elimina la responsabilidad humana, pues se espera que el pueblo participe activamente en la restauración y que busque a Dios en oración.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 36:25-38. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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