Ezequiel 36:15
«No haré que se oiga más en ti la vergüenza de las naciones, ni cargarás más con el oprobio de los pueblos, ni harás que tus naciones caigan más, dice el Señor Dios».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
12 Haré que caminen sobre ustedes hombres, mi pueblo Israel; ellos los poseerán, y ustedes serán su heredad, y nunca más los dejarán sin hijos.
13 Así dice el Señor Dios: «Porque les dicen: “Tierra, devoras a los hombres y has dejado sin hijos a tus naciones”,
14 por eso, no devorarás más hombres ni dejarás sin hijos a tus naciones, dice el Señor Dios».
15 «No haré que se oiga más en ti la vergüenza de las naciones, ni cargarás más con el oprobio de los pueblos, ni harás que tus naciones caigan más, dice el Señor Dios».
16 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
17 «Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, la contaminaron con su conducta y sus obras; su camino fue ante mí como la impureza de una mujer en su menstruación».
18 «Por eso derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que derramaron sobre la tierra y por sus ídolos con los que la contaminaron».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 36:15 refleja una promesa de Dios para eliminar la vergüenza y el oprobio que las naciones han impuesto sobre Israel debido a sus calamidades y dispersión. El versículo es el cierre de un mensaje donde Dios, a través del profeta, habla a las tierras devastadas de Israel, asegurando la restauración y el fin del desprecio internacional hacia su pueblo.
Contexto literario
El rango de Ezequiel 36:1-15 aborda cómo Dios se dirige a las 'montañas de Israel' y al territorio desolado tras la invasión y el exilio provocados por potencias extranjeras como los caldeos. Se describe la humillación y saqueo que sufrió Israel, y cómo su tierra y pueblo se convirtieron en motivo de burla y desprecio entre las naciones vecinas. Este contexto histórico es de juicio y abandono temporal, seguido por la promesa de restauración divina.
Desarrollo del pasaje
El pasaje resalta la profunda humillación que sufrió Israel, siendo presa fácil para sus enemigos y objeto de escarnio. A pesar de esta situación, Dios no abandona su tierra ni a su pueblo. Por ello, se pronostica la vuelta de los israelitas a su tierra y la restauración de su herencia y prosperidad. En este proceso se asegura que la humillación y burla de las naciones cesarán para siempre, pues Dios renovará y defenderá a su pueblo. Este cambio no es solo físico, sino también moral y espiritual, y está basado en la misericordia y fidelidad de Dios hacia Israel.
Nota de lectura
El versículo pone énfasis en que el fin de la deshonra nacional vendrá con la restauración de Israel. La vergüenza ante las naciones es consecuencia directa de las consecuencias del pecado y el destierro, pero Dios promete no solo devolver la tierra sino también dignidad a su pueblo. La promesa refleja que la verdadera restauración implica que la voz extranjera que provoca tristeza y oprobio sea silenciada. Así, la esperanza es un retorno no solo físico, sino también reputacional y espiritual para el pueblo de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 36:1-15. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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