Estudio / Ezequiel 25 / Versículo 1

Ezequiel 25:1

La palabra del Señor vino de nuevo a mí, diciendo:

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 La palabra del Señor vino de nuevo a mí, diciendo:

2 «Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra los amonitas y profetiza contra ellos.

3 Y diles a los amonitas: ‘Escuchen la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios: Porque dijiste: “¡Ajá!” contra mi santuario cuando fue profanado, y contra la tierra de Israel cuando quedó desolada, y contra la casa de Judá cuando fueron llevados cautivos;

4 por eso, te entregaré a los pueblos del oriente como posesión. Ellos acamparán en ti y harán de ti su morada. Comerán tu fruto y beberán tu leche.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Ezequiel 25:1, el profeta recibe nuevamente la palabra del Señor, señalando un llamado divino para que anuncie un mensaje específico. Este versículo introduce una sección donde Dios dirige un reproche y juicio contra las naciones vecinas de Israel, comenzando por los amonitas. El habla profético se presenta con firmeza y seguridad, demostrando que es un representante de Dios y que su mensaje tiene autoridad divina.

Contexto literario

Este versículo está enmarcado dentro de un pasaje más amplio (Ezequiel 25:1-7) donde Ezequiel, un cautivo en Babilonia, es instruido para hablar en nombre del Señor contra las naciones que celebraron y se regocijaron por la derrota y calamidad que Israel sufrió. Particularmente, los amonitas se alegraron ante la destrucción de Jerusalén y la opresión del pueblo de Dios, motivados por la enemistad, la envidia y el odio hacia Israel y su religión.

Desarrollo del pasaje

El mensaje del versículo marca el inicio de un reproche divino firme y directo. Ezequiel debe enfrentar a los amonitas con el juicio de Dios, no solo como un portavoz sino reflejando la oposición divina contra quienes hacen mal. La expresión de que la palabra del Señor «vino a mí» subraya la continuidad y la autoridad del encargo profético. Este mandato implica que el profeta debe proclamar la desaprobación divina por el comportamiento arrogante y cruel de los amonitas, quienes se regocijaron ante el sufrimiento de Israel, mostrando así indignación y rechazo divinos. El versículo es un llamado a afrontar con valentía la misión del juicio y a anunciar consecuencias serias por la hostilidad hacia el pueblo escogido de Dios.

Nota de lectura

El profeta, aunque está físicamente lejos de su nación, recibe revelación directa sobre las acciones de los pueblos vecinos y el juicio que caerá sobre ellos. Este versículo pone de manifiesto cómo Dios defiende la dignidad y el honor de su pueblo, confrontando con seriedad a sus enemigos. La expresión «la palabra del Señor vino a mí» indica que el mensaje es de origen divino absoluto y no una opinión personal, asegurando así la certeza del futuro cumplimiento del juicio predicho.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 25:1-7. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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