Éxodo 9:30
Pero sé que ni tú ni tus siervos temerán todavía al Señor Dios.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
27 Entonces Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: «He pecado esta vez; el Señor es justo, y yo y mi pueblo somos culpables.»
28 Rueguen al Señor, porque ya basta; que no haya más truenos ni granizo, y los dejaré ir, y no se quedarán más tiempo.»
29 Moisés le respondió: «Tan pronto como salga de la ciudad, extenderé mis manos al Señor; cesarán los truenos y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del Señor.»
30 Pero sé que ni tú ni tus siervos temerán todavía al Señor Dios.
31 El lino y la cebada fueron destruidos, porque la cebada estaba en espiga y el lino en flor.
32 Pero el trigo y el centeno no fueron destruidos, porque aún no habían brotado.
33 Moisés salió de la ciudad, lejos de Faraón, y extendió sus manos hacia el Señor; entonces cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Este pasaje describe cómo, en medio de la plaga de granizo enviada por Dios sobre Egipto, el faraón muestra un reconocimiento superficial de su pecado y del poder de Dios, pero sin un temor genuino ni un cambio duradero. Aunque admite sus errores y pide a Moisés que interceda para que cesen los castigos, su corazón sigue endureciéndose y no llega a reverenciar verdaderamente al Señor.
Contexto literario
El relato está ubicado en el contexto de las plagas enviadas por Dios a Egipto para persuadir a Faraón de liberar al pueblo de Israel. La plaga de granizo (Éxodo 9:22-35) es especialmente devastadora, provocando muerte y destrucción en la tierra, pero a la vez, Dios preserva la región de Gosén donde habitan los israelitas. Después de esta demostración de poder divino, Faraón verbalmente reconoce su equivocación y se muestra arrepentido, pero su arrepentimiento es pasajero.
Desarrollo del pasaje
El castigo de granizo, acompañado de truenos y fuego, evidencia la soberanía de Dios sobre la naturaleza, usando las nubes como armas para enfrentar a sus enemigos. Esta manifestación divina provoca temor en Faraón, quien reconoce su pecado y la justicia de Dios, llegando a pedir oración para remover la plaga y prometiendo liberar a los israelitas. Sin embargo, la respuesta real de su corazón es persistir en la rebeldía. Moisés representa la intercesión frente a Dios, orando desde fuera de la ciudad con sinceridad pese al peligro, simbolizando la confianza en la protección y justicia divina. A pesar del poder de la oración y la evidencia de Dios, Faraón no cambia su actitud interior, mostrando cómo las personas pueden resistirse al llamado divino aun bajo juicio evidente.
Nota de lectura
La conducta de Faraón refleja un arrepentimiento exterior más motivado por el dolor inmediato que por una transformación interior genuina. Además, el pasaje ilustra la autoridad de Dios sobre la creación y cómo utiliza la naturaleza en sus propósitos. También resalta la importancia de la intercesión, aunque no siempre produce el cambio deseado en quienes están endurecidos contra Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 9:22-35. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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