Éxodo 5:2
Y Faraón respondió: «¿Quién es el Señor, para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Después de esto, Moisés y Aarón fueron y dijeron a Faraón: «Así dice el Señor, Dios de Israel: Deja ir a mi pueblo, para que me celebre una fiesta en el desierto».
2 Y Faraón respondió: «¿Quién es el Señor, para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel».
3 Ellos dijeron: «El Dios de los hebreos se nos ha aparecido. Permítenos, por favor, hacer un viaje de tres días por el desierto y ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios, no sea que caiga sobre nosotros con peste o con espada».
4 Pero el rey de Egipto les dijo: «¿Por qué, Moisés y Aarón, apartan al pueblo de sus trabajos? Vuelvan a sus obligaciones».
5 Y Faraón añadió: «Ahora el pueblo de la tierra es numeroso, y ustedes les hacen interrumpir sus tareas».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Éxodo 5:2 refleja el encuentro inicial entre Moisés y Faraón tras la demanda de liberar al pueblo de Israel. La respuesta de Faraón es una negación firme y despectiva hacia la autoridad del Señor, el Dios de Israel, y una afirmación orgullosa de su propia soberanía. Este versículo ejemplifica la tensión entre el poder humano y la autoridad divina, mostrando a un gobernante que rechaza reconocer al Dios de un pueblo oprimido y se niega a ceder en su control sobre ellos.
Contexto literario
Moisés y Aarón, después de ser bien recibidos por los ancianos de Israel a quienes transmitieron el mensaje divino, se enfrentan ahora al faraón de Egipto, un encuentro peligroso para ellos, especialmente para Moisés. Ellos llevan una petición audaz: que deje ir al pueblo de Israel, designando a Dios como "el Señor, Dios de Israel" por primera vez en su función como el Dios de un pueblo formado. Este contexto destaca la valentía de los mensajeros y la novedad del reconocimiento de Dios como agente central en la historia de Israel.
Desarrollo del pasaje
Moisés en su demanda, basada en la orden del Señor, declara que el pueblo de Israel debe ser liberado porque es propiedad de Dios y debe tener libertad para adorarlo. Se reconoce que Israel es el pueblo escogido, y que la servidumbre contraviene esta relación. En cambio, Faraón responde con arrogancia y desprecio, cuestionando la autoridad del Señor y negando conocerlo o temerlo. Su negativa es absoluta, resistiéndose a ceder en lo que considera una amenaza a su poder y su honor. Esta respuesta pone de manifiesto la raíz del conflicto: la soberbia humana que rechaza someterse al absoluto de Dios y que obstaculiza la liberación del pueblo.
Nota de lectura
Este versículo muestra cómo los perseguidores, como Faraón, no solo atacan a las personas, sino que en su dureza se rebelan contra Dios mismo. La ignorancia y desprecio hacia Dios son la base de la maldad y la resistencia al cambio. La negativa de Faraón es una manifestación del orgullo que impide reconocer una autoridad superior y abandonar la opresión y el pecado. Este versículo establece el tono para el conflicto central de la liberación de Israel.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 5:1-2. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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