Éxodo 20:17
«No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás a la esposa de tu prójimo, ni a su siervo, ni a su sierva, ni a su buey, ni a su asno, ni a cosa alguna que pertenezca a tu prójimo.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
14 «No cometerás adulterio.»
15 «No robarás.»
16 «No darás falso testimonio contra tu prójimo.»
17 «No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás a la esposa de tu prójimo, ni a su siervo, ni a su sierva, ni a su buey, ni a su asno, ni a cosa alguna que pertenezca a tu prójimo.»
18 Todo el pueblo presenció los truenos, los relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte humeando; al ver esto, el pueblo tembló y se mantuvo a distancia.
19 Y dijeron a Moisés: «Habla tú con nosotros, y escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, para que no muramos.»
20 Moisés respondió al pueblo: «No teman, porque Dios ha venido para probarlos, y para que su temor esté delante de ustedes, para que no pequen.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Éxodo 20:17 forma parte de los últimos seis mandamientos conocidos como la segunda tabla, que abordan nuestro deber hacia los demás y hacia nosotros mismos. Este mandamiento prohíbe codiciar lo que pertenece a nuestro prójimo: su casa, esposa, siervos o cualquier cosa que sea de él. La codicia representa un deseo desordenado que trae insatisfacción y envidia, y es la raíz de muchos otros pecados que dañan las relaciones humanas y nuestro propio corazón.
Contexto literario
En el contexto histórico, Éxodo 20:12-17 agrupa los mandamientos que regulan la conducta humana hacia el prójimo bajo el principio mayor de amar al prójimo como a uno mismo. Estos mandamientos cubren áreas esenciales como el respeto a los padres, la vida, la pureza, la honestidad y ahora, la codicia, mostrando que la justicia hacia otros es un aspecto fundamental de la verdadera religión.
Desarrollo del pasaje
Los mandamientos previos prohíben acciones externas dañinas como matar, cometer adulterio o robar, mientras que este décimo mandamiento se enfoca en el deseo interno que origina esas acciones: la codicia y la envidia. Según el comentario histórico, la prohibición no solo previene la acción indebida sino el anhelo desordenado que conduce a ella. Así, este mandamiento contiene la raíz de muchos males, ya que el deseo excesivo y la insatisfacción fomentan conflictos y quebrantos en la comunidad. La enseñanza es que la relación correcta con los bienes y personas del prójimo empieza en el corazón, evitando pensamientos y deseos egoístas que dañan la convivencia.
Nota de lectura
Este mandamiento destaca que la reforma verdadera no solo requiere evitar el mal actuar sino gobernar los deseos internos. La codicia no solo es un aspecto ético sino espiritual, pues revela la condición del alma. Reconocer y controlar estos deseos es esencial para vivir conforme a la justicia de Dios y experimentar bienestar personal y social.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 20:12-17. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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