Deuteronomio 4:38
para expulsar ante ti naciones más grandes y poderosas que tú, para traerte y darte su tierra por heredad, como sucede hoy.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
35 Esto se te mostró para que supieras que el Señor es Dios; no hay otro fuera de él.
36 Desde el cielo te hizo oír su voz para instruirte, y sobre la tierra te mostró su gran fuego; oíste sus palabras de en medio del fuego.
37 Y porque amó a tus padres, eligió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su gran poder ante sus propios ojos,
38 para expulsar ante ti naciones más grandes y poderosas que tú, para traerte y darte su tierra por heredad, como sucede hoy.
39 Reconoce, pues, hoy, y considera en tu corazón, que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro.
40 Guarda, pues, sus estatutos y mandamientos que yo te ordeno hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que el Señor tu Dios te da para siempre.
41 Entonces Moisés apartó tres ciudades al oriente del Jordán, hacia donde sale el sol,
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Deuteronomio 4:38 recuerda a Israel la razón divina para la expulsión de naciones más grandes y poderosas ante ellos: Dios otorga la tierra prometida por herencia como un acto soberano a favor de su pueblo. La promesa y el mandato están ligados a la fidelidad y obediencia a la ley divina, tal como se enfatiza en toda la sección 4:1-40, que presenta un discurso vigoroso donde Moisés exhorta a Israel a atender y cumplir cuidadosamente las ordenanzas de Dios. Se destaca la importancia de la memoria histórica y del compromiso constante con la alianza, evitando la idolatría y manteniendo la pureza de la ley. La expulsión de pueblos poderosos es un signo visible del poder y la justicia de Dios y un llamado a la obediencia y reverencia hacia Él.
Contexto literario
El versículo se encuentra dentro de un discurso extenso (Deuteronomio 4:1-40) en el que Moisés repasa la historia de la relación entre Dios e Israel, recordándoles las maravillas de la provisión divina y exigiendo fidelidad exclusiva a Jehová. Esta exhortación incluye comandos para prestar atención a la ley, preservarla íntegra, evitar la idolatría —especialmente la de imágenes y la de cuerpos celestes— y enseñar a las futuras generaciones a temer y obedecer a Dios. Se fundamenta en la supremacía y soberanía de Dios, que es un fuego consumidor y un Dios celoso, pero también misericordioso. La expulsión de naciones más fuertes a favor de Israel se presenta como parte de su plan para establecer una heredad a su pueblo elegido.
Desarrollo del pasaje
Al reiterar que Dios expulsará «ante ti naciones más grandes y más poderosas que tú», el texto subraya la capacidad incomparable y el control absoluto de Dios sobre la historia y las naciones, derribando expectativas humanas basadas en la fuerza o el tamaño. La tierra prometida no es resultado de la calidad o poder militar israelita, sino de la voluntad divina que cumple la alianza. Esta afirmación sirve como poderoso estímulo para que Israel mantenga su fidelidad, entendiendo que su derecho a esta heredad viene respaldado por la justicia y el poder de Dios. Además, vincula el llamado a la obediencia con la salvaguarda de la promesa, alertando contra la inconstancia, la idolatría y la negligencia espiritual que podrían poner en peligro la posesión de las bendiciones divinas.
Nota de lectura
La advertencia y promesa contenidas en este versículo deben entenderse dentro del marco más amplio del mandato de fidelidad incondicional a Dios que se desarrolla a lo largo de todo el capítulo 4 de Deuteronomio. El énfasis no solo está en la conquista material, sino en la relación concreta y fiel con Dios, la cual es la base para la recepción y preservación de la tierra prometida. La expulsión de las naciones poderosas es un acto que evidencia la soberanía de Dios y funciona como un llamado perpetuo para que Israel y cualquier destinatario posterior del texto observen cuidadosamente su pacto y eviten abrirse a la corrupción del pecado, especialmente la idolatría.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 4:1-40. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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