Deuteronomio 32:40
Porque alzo mi mano al cielo y digo: Vivo para siempre.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
37 Y dirá: «¿Dónde están sus dioses, la roca en que confiaban,
38 que comían la grasa de sus sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? Que se levanten y los ayuden, que sean su refugio.»
39 Vean ahora que yo, solo yo, soy él, y no hay dios junto a mí. Yo doy muerte y doy vida; yo hiero y yo sano, y nadie puede librar de mi mano.
40 Porque alzo mi mano al cielo y digo: Vivo para siempre.
41 Si afilo mi espada reluciente y mi mano toma el juicio, daré venganza a mis enemigos y recompensaré a los que me aborrecen.
42 Embriagaré mis flechas con sangre, y mi espada devorará carne: sangre de muertos y cautivos, de los jefes de los enemigos.
43 ¡Alégrense, naciones, junto con su pueblo! Porque él vengará la sangre de sus siervos, tomará venganza de sus adversarios y será propicio a su tierra y a su pueblo.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Deuteronomio 32:40 forma parte del cierre de un cántico que resalta el poder absoluto y la soberanía de Dios. En este versículo, Dios alza su mano al cielo y declara su vida eterna, subrayando que Él es el único ser autoexistente, soberano y todopoderoso, que sostiene la justicia y el destino de todas las criaturas. Esta afirmación es un juramento solemne que refuerza la intención divina de cumplir sus promesas y ejecutar su juicio sin oposición.
Contexto literario
Este versículo se encuentra dentro del canto de Moisés (Deuteronomio 32:39-43), un poema que concluye reconociendo la supremacía de Dios, anunciando la retribución hacia sus enemigos y ofreciendo consuelo y esperanza a su pueblo fiel. El canto presenta la verdad de que Dios es el único Dios verdadero, que tiene poder para dar y quitar la vida y que hará justicia contra los idólatras y opresores, mientras protege y bendice a su pueblo.
Desarrollo del pasaje
El texto pone énfasis en el juramento de Dios al alzar su mano hacia el cielo, símbolo supremo de su autoridad y santidad, afirmando que Él vive para siempre. Este gesto refuerza la certeza irrevocable de su palabra y la inevitabilidad de su juicio contra quienes persisten en la rebelión y desobediencia. La declaración implica que nadie puede impedir la ejecución de la justicia divina ni escapar de las consecuencias de rechazar su autoridad. Por ende, este versículo expresa tanto la seguridad del poder divino como una advertencia directa a los adversarios de Dios.
Nota de lectura
Este versículo refleja una declaración solemne muy usada en textos bíblicos para expresar la eternidad y supremacía de Dios, dando a entender que su juicio y sus promesas son definitivos e inmutables. La imagen de alzar la mano hacia el cielo era una forma antigua de juramento solemne, mostrando la seriedad y compromiso de la palabra divina. Así, el texto invita a reconocer a Dios como único soberano y a responder con fidelidad y arrepentimiento.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 32:39-43. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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