Jeremías 7:17
¿No ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
14 por tanto, haré con esta casa, que lleva mi nombre y en la que confían, y con el lugar que di a ustedes y a sus padres, como hice con Silo.
15 Los arrojaré de mi presencia, como arrojé a todos sus hermanos, toda la descendencia de Efraín.
16 Por tanto, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni intercedas ante mí; porque no te escucharé.
17 ¿No ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
18 Los hijos recogen leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y derraman ofrendas de bebida a otros dioses, para provocarme a ira.
19 ¿Me provocan a ira a mí? —dice el Señor—. ¿No se provocan más bien a sí mismos, para vergüenza de sus propios rostros?
20 Por tanto, así dice el Señor Dios: «Miren, mi ira y mi furor serán derramados sobre este lugar, sobre el hombre y la bestia, sobre los árboles del campo y sobre el fruto de la tierra; arderán y no se apagarán.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En el contexto del juicio inminente sobre Judá y Jerusalén, Dios revela que ni el templo ni su culto podrán salvar a un pueblo persistente en su pecado. La prohibición al profeta Jeremías de interceder por ellos muestra que están tan entregados a su rebelión que incluso la oración de los siervos de Dios será infructuosa. La observación directa del comportamiento público de los habitantes indica que su pecado no es secreto ni escondido, sino evidente y desafiante.
Contexto literario
El versículo se sitúa dentro de un pasaje (Jeremías 7:16-20) donde se describe cómo Dios ha resuelto juzgar a Judá por su idolatría y desobediencia. Jeremías, como profeta intercesor, es ordenado a no orar para evitar que sus plegarias queden sin respuesta debido a la obstinación del pueblo. El texto recalca la creciente dureza de corazón de los judíos y la ineptitud de cualquier recurso humano o divino para evitar la condena próxima.
Desarrollo del pasaje
El versículo subraya la evidencia pública del pecado en las ciudades de Judá y las calles de Jerusalén, donde el pueblo no solo practica la idolatría sino que lo hace con descaro y sin temor, incluso frente al profeta. Su adoración a la 'reina del cielo' y a otras deidades, con acciones concretas como la preparación de ofrendas y la participación activa de todos los miembros de la familia, muestra la profundidad y extensión de su apostasía. Esta conducta obstinada provoca la ira de Dios y asegura su justa retribución, pues el pueblo ha rechazado tanto el llamado divino como la intercesión profética, sellando su destino de juicio ineludible.
Nota de lectura
El pasaje pone de manifiesto cómo la persistente desobediencia y la idolatría manifiesta en público sin arrepentimiento llevan a la pérdida del favor y cuidado divinos. La negativa de Dios a permitir la oración intercesora refleja el grado extremo de la rebelión y la gravedad del castigo anunciado. Asimismo, el texto invita a reflexionar sobre la importancia del arrepentimiento sincero y la apertura a la corrección, recordando que la aparente invulnerabilidad religiosa no asegura protección contra la justicia de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 7:16-20. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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