Jeremías 33:4
Porque así dice el Señor, el Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de las casas de los reyes de Judá, que han sido derribadas para defenderse contra los terraplenes y la espada:
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 La palabra del Señor vino a Jeremías por segunda vez, mientras aún estaba encerrado en el patio de la prisión, diciendo:
2 «Así dice el Señor, el que hace estas cosas, el Señor que las forma para establecerlas; el Señor es su nombre:
3 Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que no conoces».
4 Porque así dice el Señor, el Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de las casas de los reyes de Judá, que han sido derribadas para defenderse contra los terraplenes y la espada:
5 Ellos vienen a pelear contra los caldeos, pero es para llenarlas con los cadáveres de los hombres que yo he herido en mi ira y en mi furor, y por toda la maldad de ellos he escondido mi rostro de esta ciudad.
6 He aquí que traeré sanidad y medicina para ella, y la sanaré; les revelaré abundancia de paz y de verdad.
7 Y haré volver la cautividad de Judá y la cautividad de Israel, y los edificaré como al principio.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 33:4 se inserta en una promesa divina dada a un pueblo que enfrenta la ruina y el castigo por su desobediencia. Muestra cómo Dios se dirige a Jerusalén y a Judá anunciando la devastación de sus casas, incluso las de los reyes, como consecuencia de la guerra y el juicio divino. A pesar de la destrucción visible, esta palabra se ofrece en medio de la crisis para sostener la esperanza y anunciar la restauración futura, subrayando que Dios es el autor tanto de la caída como de la eventual reconstrucción. La profecía, dada durante un tiempo de cautiverio y sufrimiento, enfatiza que aunque Jerusalén está en ruinas, no está olvidada ni abandonada por Dios, quien promete sanar, perdonar y restaurar la ciudad para su gloria.
Contexto literario
Este versículo forma parte de Jeremías 33:1-9, una sección en la que Dios reafirma su compromiso con Jerusalén y Judá aún cuando enfrentan graves calamidades y castigo por sus pecados. Se trata del segundo mensaje consolador dirigido a un pueblo desalentado y cautivo, transmitido a Jeremías mientras está en prisión. En este momento crítico, la palabra profética busca fortalecer a los israelitas, recordándoles que Dios es el creador y restaurador de Jerusalén, y que su juicio es también precursor de la sanidad y la redención.
Desarrollo del pasaje
Jeremías 33:4 describe la condición concreta de Jerusalén: sus casas, incluyendo las de los reyes, han sido derribadas como parte de la defensa en la guerra. Esta destrucción, provocada por armas y asedios enemigos, refleja el castigo divino por la maldad prevalente en la ciudad. El texto utiliza términos que indican la fuerza con que se ha arrasado la ciudad, señalando que ni los edificios más fuertes se han salvado. Sin embargo, este versículo se presenta dentro de una profecía que, aunque reconoce la gravedad de la situación, revela la intención divina de sanarla y restaurarla. Estos actos de juicio están acompañados de un llamado a la oración y la esperanza, apuntando hacia un futuro en que Dios traerá perdón, curación y restauración al pueblo y la ciudad.
Nota de lectura
La profecía tiene un fuerte enfoque en la relación entre juicio y restauración: la destrucción de las casas indica un castigo justo por la desobediencia, pero a la vez abre paso a la promesa de sanidad y restauración divina. La comunicación de esta profecía desde prisión simboliza que no hay situación, ni externa ni interna, que excluya la presencia y acción consoladora de Dios. Además, la mención específica de las casas de los reyes subraya que incluso la estructura política y social del reino está siendo afectada, junto con todo el pueblo, pero que Dios sigue siendo soberano sobre la historia y su pueblo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 33:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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