Jeremías 26:18
«Miqueas de Moreset profetizó en los días de Ezequías, rey de Judá, y dirigió su palabra a todo el pueblo de Judá, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: Sion será arada como un campo, Jerusalén quedará en ruinas, y el monte de la casa será como los lugares altos de un bosque”».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
15 «Pero sepan bien que, si me matan, traerán sangre inocente sobre ustedes, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad el Señor me ha enviado a ustedes para declararles todas estas palabras».
16 Entonces los príncipes y todo el pueblo respondieron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no merece la muerte, porque nos ha hablado en el nombre del Señor nuestro Dios».
17 Entonces algunos de los ancianos del país se levantaron y hablaron ante toda la asamblea del pueblo, diciendo:
18 «Miqueas de Moreset profetizó en los días de Ezequías, rey de Judá, y dirigió su palabra a todo el pueblo de Judá, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: Sion será arada como un campo, Jerusalén quedará en ruinas, y el monte de la casa será como los lugares altos de un bosque”».
19 «¿Acaso Ezequías, rey de Judá, y todo Judá lo mataron? ¿No temió él al Señor y buscó su favor, y el Señor se arrepintió del mal que había anunciado contra ellos? Así podríamos nosotros atraer un gran mal sobre nuestras almas».
20 También hubo un hombre que profetizaba en nombre del Señor, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, quien profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra conforme a todas las palabras de Jeremías.
21 Cuando el rey Joacim, con todos sus hombres poderosos y todos los príncipes, escuchó sus palabras, procuró matarlo; pero Urías, al saberlo, tuvo miedo, huyó y se fue a Egipto.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 26:18 muestra cómo un profeta anterior, Miqueas, ya había anunciado la devastación de Jerusalén y del templo, prediciendo que Sion sería arada como un campo y Jerusalén quedaría en ruinas, lo cual confirma que las palabras de Jeremías no eran una novedad ni una insurrección. Este antecedente sirvió para defender a Jeremías, demostrando que la profecía de destrucción era una advertencia legítima de parte de Dios y no un acto rebelde. La referencia a Miqueas recuerda que el mensaje de juicio divino no es algo nuevo, y que se esperaba que el pueblo respondiera con arrepentimiento y reforma, tal como se enseñaba desde tiempos anteriores.
Contexto literario
En Jeremías 26:16-24, Jeremías es acusado de sedición por sus profecías que anunciaban la destrucción de Jerusalén y el templo. Sin embargo, algunos ancianos recuerdan que Miqueas, profeta en el reinado de Ezequías, ya había expresado un mensaje semejante, y que ese mensaje fue tomado en serio por el pueblo y el rey Ezequías, quienes respondieron con arrepentimiento y evitaron la calamidad. Esta comparación sirvió para justificar que Jeremías no debía ser ejecutado, aunque los sacerdotes y otros profetas insistían en condenarlo.
Desarrollo del pasaje
El comentario subraya que el recordar el precedente de Miqueas es un argumento fundamental para absolver a Jeremías. Miqueas fue reconocido como verdadero profeta a pesar de anunciar destrucción, y su advertencia llevó a que Ezequías buscara a Dios con humildad y oración, obteniendo misericordia para Judá. De esta manera, Jeremías estaba siguiendo el camino profético autorizado de llamar al pueblo al arrepentimiento ante la amenaza divina. La sugerencia es que si aceptaban el origen divino de la profecía, debían haber cambiado su conducta para evitar la destrucción anunciada. Además, se observa que esta lección histórica rechazaba la idea de que profetizar destrucción era traición, sino una responsabilidad que debía conducir a corregir el rumbo moral y espiritual.
Nota de lectura
Este pasaje enseña que las profecías de advertencia tienen un fundamento legítimo en la palabra de Dios y que su rechazo conlleva consecuencias severas. Destaca la importancia de aprender de ejemplos pasados para no repetir errores y de valorar la protección que líderes sabios pueden brindar a quienes proclaman la verdad, como Ezequías con Miqueas y, en Jeremías, mediante el apoyo de algunos príncipes. También invita a reflexionar sobre la resistencia humana ante advertencias que pueden salvar, y la necesidad de responder con obediencia y fe en lugar de hostilidad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 26:16-24. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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