Estudio / Jeremías 23 / Versículo 35

Jeremías 23:35

Así dirán cada uno a su prójimo y cada uno a su hermano: «¿Qué ha respondido el Señor?» y «¿Qué ha hablado el Señor?»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

32 He aquí, yo estoy contra los que profetizan sueños falsos —dice el Señor—, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y su ligereza. Yo no los envié ni les di orden; por tanto, no aprovecharán en nada a este pueblo —dice el Señor—.

33 Y cuando este pueblo, o el profeta, o un sacerdote te pregunte: «¿Cuál es la carga del Señor?», les responderás: «¿Qué carga? Yo los abandonaré» —dice el Señor—.

34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: «La carga del Señor», castigaré a ese hombre y a su casa.

35 Así dirán cada uno a su prójimo y cada uno a su hermano: «¿Qué ha respondido el Señor?» y «¿Qué ha hablado el Señor?»

36 Y la carga del Señor no la mencionarán más, porque la palabra de cada uno será su propia carga; pues han pervertido las palabras del Dios viviente, del Señor de los ejércitos, nuestro Dios.

37 Así dirás al profeta: «¿Qué te respondió el Señor?» y «¿Qué habló el Señor?»

38 Pero si dicen: «La carga del Señor», entonces así dice el Señor: «Porque dicen esta palabra: “La carga del Señor”, habiéndoles yo enviado a decir: “No digan: ‘La carga del Señor’”,

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El pasaje analiza la irreverencia del pueblo, los sacerdotes y profetas al usar burlas hacia las palabras sagradas, específicamente cuando llaman con desprecio “la carga del Señor” al mensaje divino. Esta expresión, originalmente seria y que indicaba la importancia y peso del mensaje de Dios, fue convertida en motivo de burla para desacreditarlo y mantener una actitud liviana ante la palabra profética. Esta actitud profana refleja una falta profunda de respeto y una evidencia clara de la maldad generalizada presente en la sociedad. Se señala además el peligro de trivializar el mensaje divino, ya que es una forma de despreciar a Dios mismo y a sus mensajeros, lo cual desata su desagrado y pronto castigo.

Contexto literario

En Jeremías 23:33-40 se reprende la situación general de profanidad y falsedad entre el pueblo, los sacerdotes y los falsos profetas. Dentro de este contexto, se presenta la crítica por la manera burlesca en que se trata la palabra de Dios, evidenciando una sociedad que no solo rechaza el mensaje de los verdaderos profetas, sino que también se burla del término “la carga del Señor”, que indica gravedad y autoridad en la revelación divina. Esto muestra un ambiente de corrupción espiritual y desobediencia que caracteriza esta etapa de la historia del pueblo de Israel.

Desarrollo del pasaje

La expresión “¿Qué ha respondido el Señor?” y “¿Qué ha hablado el Señor?” debe usarse con respeto y seriedad al referirse a la palabra de Dios, no como motivo de burla. La crítica se centra en que denominar la palabra divina como “la carga del Señor” fue adoptado por los profetas para expresar el peso que suponía transmitir el mensaje divino, pero los profanos y falsos profetas lo emplearon para provocar risa y desconfianza, desacreditando así la autoridad divina. Dios instruye a que esa palabra sea usada correctamente, dejando claro que el problema no es el término en sí, sino el desprecio con que se le trataba. Se advierte que esta falta de respeto trae consecuencias terribles, pues la burla a la palabra de Dios y a sus mensajeros resulta en castigos que alcanzan a toda la casa y familia, y que el castigo de ser abandonados y olvidados por Dios será inevitable. El profeta, por tanto, debe continuar usando la expresión con seriedad, mientras el pueblo debe cambiar la manera de dirigirse al mensaje divino, buscando la verdad y respeto en la comunicación.

Nota de lectura

Este pasaje nos muestra cómo un aspecto aparentemente pequeño, como el lenguaje usado para referirse a la palabra de Dios, refleja la condición espiritual de un pueblo. La burla y la trivialización de temas sagrados evidencian un malestar profundo con la autoridad divina y una disolución del respeto hacia Dios, lo que conlleva consecuencias graves. Es importante destacar que la corrección no prohibió el uso del término “carga del Señor”, sino el uso profano que se le daba. Así, se subraya la importancia de respetar y tratar con seriedad los mensajes divinos, pues son fuentes de verdad y vida, y burlarse de ellos conlleva una pesada responsabilidad y castigo.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 23:33-40. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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