Jeremías 21:14
Pero los castigaré conforme al fruto de sus obras —declara el Señor—; encenderé fuego en su bosque, y devorará todo lo que lo rodea.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
11 Y a la casa del rey de Judá dirás: «Escuchen la palabra del Señor.
12 Casa de David, así dice el Señor: «Hagan justicia cada mañana, y libren al oprimido de mano del opresor, para que mi furor no salga como fuego y arda sin que nadie lo apague, a causa de la maldad de sus obras.»
13 He aquí, yo estoy contra ti, moradora del valle, roca de la llanura —declara el Señor—, ustedes que dicen: “¿Quién descenderá contra nosotros? ¿Quién entrará en nuestras moradas?”
14 Pero los castigaré conforme al fruto de sus obras —declara el Señor—; encenderé fuego en su bosque, y devorará todo lo que lo rodea.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Jeremías 21:8-14 presenta un mensaje de severa advertencia divida en dos partes, donde el profeta es instruido a comunicar el juicio inminente sobre Jerusalén y sus habitantes. En el versículo 14, Dios declara que castigará a la ciudad según el fruto de sus obras, encendiendo un fuego que consumirá todo a su alrededor, una metáfora del juicio justiciero e irreversible ante la persistencia del pueblo en la desobediencia.
Contexto literario
Contextualmente, Jeremías responde a una consulta enviada por el rey, lo que evidencia que tanto el monarca como el pueblo comenzaban a respetar al profeta. Sin embargo, la respuesta divina es dura y provoca mayor enojo y rechazo. El capítulo reitera la inevitabilidad del castigo por el rechazo sostenido a la voluntad de Dios, a pesar de las falsas esperanzas basadas en defensas físicas o alianzas externas.
Desarrollo del pasaje
El versículo 21:14 se centra en la pérdida total de protección divina debido al pecado del pueblo y sus líderes. Aunque Jerusalén gozaba de ventajas naturales como una fortaleza y aparentemente estaba protegida contra ejércitos invasores, la verdadera seguridad residía en la fidelidad a Dios, que ellos habían rechazado. El castigo divino es presentado bajo la imagen del fuego que consume toda la ciudad, símbolo del juicio que no deja merced ni clemencia. Esta destrucción es el resultado directo y merecido de las malas acciones de sus habitantes, marcando una consecuencia inevitable e inexorable.
Nota de lectura
Es importante destacar que la exhortación del profeta incluye un llamado previo a la reforma y justicia, especialmente dirigida a los gobernantes, señalando que el abandono de sus responsabilidades contribuyó a esta tragedia. El versículo 21:14 encapsula la gravedad del juicio divino contra una ciudad que confía en sus muros en vez de en Dios. La imagen del fuego como instrumento purificador y destructivo subraya el carácter absoluto e implacable del castigo por la desobediencia persistente.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 21:8-14. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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