Estudio / Santiago 1 / Versículo 15

Santiago 1:15

Luego, la pasión, después de haber concebido, da a luz el pecado; y el pecado, consumado, engendra la muerte.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

12 Bienaventurado el hombre que soporta la prueba, porque una vez aprobado recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a quienes lo aman.

13 Nadie diga cuando es tentado: «Soy tentado por Dios», porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.

14 Cada uno es tentado cuando es atraído y seducido por su propia pasión.

15 Luego, la pasión, después de haber concebido, da a luz el pecado; y el pecado, consumado, engendra la muerte.

16 No se engañen, mis amados hermanos.

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación.

18 Por su propia voluntad nos hizo nacer por medio de la palabra de verdad, para que seamos como primicias de sus criaturas.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo enseña cómo el pecado se origina en el deseo personal de cada uno y cómo, al ceder a ese deseo, el pecado se concreta y lleva a la muerte. Se destaca que Dios no es el causante del pecado ni de la tentación, ya que su naturaleza es santa y pura, incapaz de ser tentado o de tentar a nadie. La responsabilidad del pecado recae completamente en el individuo que, desde su propio corazón y deseos, se deja llevar hacia el mal.

Contexto literario

El pasaje de Santiago 1:13-18 aborda la fuente y el proceso de la tentación y el pecado. Se enfatiza que aunque Dios permite aflicciones, no se le debe culpar por causar el pecado. Algunos podían pensar erróneamente que Dios los tentaba a pecar, pero la Escritura aclara que el origen del mal está en los propios deseos humanos, no en Dios ni en circunstancias externas.

Desarrollo del pasaje

Se explica que la tentación comienza en el interior de la persona, con sus propios deseos que incitan y seducen al pecado. Este proceso implica dos fases: primero, ser atraído o arrastrado hacia el mal, y segundo, ser persuadido o engañado para consentir en él. Una vez que el deseo ha tenido éxito en 'concebir' el pecado, este se manifiesta en acciones concretas. Finalmente, cuando el pecado se desarrolla y solidifica como un hábito, produce la muerte espiritual y física. Se subraya la importancia de detener el pecado desde sus inicios para evitar consecuencias fatalmente destructivas y se exhorta a reconocer que el pecado es resultado de la propia voluntad y no de Dios.

Nota de lectura

Es fundamental comprender que aunque Dios permite pruebas y dificultades para fortalecer nuestro carácter y fe, Él no es la causa ni el instigador del pecado. La verdadera fuente del mal es el corazón humano y sus deseos corruptos. Por tanto, responsabilizar a Dios o a factores externos por nuestras faltas es injusto y erróneo. Además, el pasaje resalta que Dios es el origen de todo bien y que la regeneración espiritual es obra suya, realizada a través del mensaje de verdad del evangelio.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: james 1:13-18. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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