Isaías 50:3
Visto de negrura los cielos, y pongo cilicio por su cobertura.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Así dice el Señor: «¿Dónde está el acta de divorcio de su madre, a quien yo repudié? ¿O a cuál de mis acreedores los vendí a ustedes? Miren, por sus iniquidades se vendieron ustedes mismos, y por sus transgresiones fue repudiada su madre.»
2 ¿Por qué, cuando vine, no había nadie? ¿Cuando llamé, nadie respondió? ¿Se ha acortado mi mano para no poder redimir? ¿No tengo poder para librar? Miren, con mi reprensión seco el mar, convierto los ríos en desierto; el pescado se pudre por falta de agua y muere de sed.
3 Visto de negrura los cielos, y pongo cilicio por su cobertura.
4 El Señor Dios me ha dado lengua de sabios, para saber decir palabra oportuna al cansado. Mañana tras mañana despierta mi oído, para que escuche como los sabios.
5 El Señor Dios ha abierto mi oído, y yo no fui rebelde ni me volví atrás.
6 Di mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que arrancaban mi barba; no escondí mi rostro de la afrenta ni de los escupitajos.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Isaías 50:3 utiliza imágenes poderosas para expresar la soberanía y el poder de Dios, mostrando que Él tiene control absoluto sobre la naturaleza, incluyendo los cielos y sus elementos. El texto dice que Dios puede cubrir los cielos de negrura y poner cilicio como su vestimenta, simbolizando un oscurecimiento total y un lamento profundo. Esto representa cómo Dios, en su justicia, permite manifestaciones naturales para confirmar su autoridad y responde a la incredulidad y al rechazo del pueblo.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un discurso más amplio (Isaías 50:1-3) donde Dios responde a las quejas del pueblo, que se siente maltratado y abandonado. Se les recuerda que su situación no es por capricho divino, sino como consecuencia de su propia infidelidad y rebelión. Dios desafía al pueblo a demostrar que Él ha sido injusto o arbitrario, mientras señala que ha hecho todo para salvarlos, incluso enviando profetas y, finalmente, a su Hijo. Ante su rechazo persistente, Dios muestra su poder soberano, expresado en fenómenos naturales que reflejan su juicio y control.
Desarrollo del pasaje
El versículo exhibe la capacidad divina para modificar la creación en señal de juicio o manifestación de su voluntad. Cubrir los cielos de negrura y poner cilicio (un tejido áspero usado para mostrar duelo o penitencia) como cobertura es una metáfora del luto divino por la actitud del pueblo. Esta imagen no solo revela la gravedad de la situación, sino también la autoridad de Dios para hacer que la naturaleza entera participe en su propósito. El versículo así comunica la idea de un Dios que no está limitado y que, pese a la rebelión humana, sigue teniendo el control absoluto, llamando a la reflexión sobre las consecuencias del rechazo a su mensaje.
Nota de lectura
El autor del comentario enfatiza que aunque el pueblo creyó que Dios les había sido duro sin causa, en realidad ellos mismos provocaron su castigo mediante su rechazo y desobediencia. Dios no actúa por capricho ni para aprovecharse, sino con justicia y gracia. El versículo sirve para mostrar que Dios tiene poder no solo sobre los hombres sino sobre toda la creación, confirmando que su juicio es soberano e inapelable.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 50:1-3. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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